De no creer. Un tal Lucas Maciel se presenta como "vocero" de los habitantes de barrios privados bonaerenses a través de la agrupación "Barrios Unidos". El joven tiene 36 años y pertenece al barrio San Agustín del Complejo Villanueva. Sus insólitas declaraciones. 

"Por vivir dentro de barrios cerrados no significa que se tengan menos derechos que el resto de los ciudadanos del país. Muy por el contrario, tenemos muchas más obligaciones y gozamos de menos derechos y no debería pasar", sostuvo el joven. Por supuesto, se definió como "apolítico" aunque no paró de criticar al peronismo. 

"Pagamos impuestos y servicios el doble o el triple que cualquier vecino de afuera y no recibimos absolutamente nada a cambio, sentimos una discriminación muy grande y una ausencia muy fuerte del Estado", se quejó Maciel en una entrevista con Infocielo.

Y detalló: "Pagamos alumbrado, barrido y limpieza, no nos alumbran, no nos barren, no nos limpian, no nos levantan la basura; le hemos pedido al Muncipio que pase el recolector para bajar nuestros costos de vida, nos han aumentado el 300% la tasa municipal en los últimos dos años".

Esta semana, se conoció que hay 230 barrios privados en la provincia de Buenos Aires que no están registrados como tal, por lo tanto no pagan impuestos. Son el 25% del total de countries. Los ricos no piden permiso...

Con respecto a Barrios Unidos, la agrupación se describe como "un nuevo espacio político a nivel nacional, provincial y municipal, el cual también va a representar a los vecinos de los barrios cerrados". Según reza el formulario para sumar adhesiones, una de sus preocupaciones más grandes es ser "la caja con la que se financian los municipios para hacer clientelismo", recibiendo "poco y nada" a cambio. Junto a la coalición Unidos Argentina, aseguran que ya consiguieron las afiliaciones necesarias para presentarse a elecciones en 2021.

"Muchos encontramos en los barrios cerrados una oportunidad para poder acceder a la primera vivienda porque a la clase media, en los últimos 20 años, le ha sido muy difícil acceder al crédito. De esta forma, con emprendimientos privados -en particular barrios cerrados- ha habido un nicho: nos han propuesto comprar lotes desde pozo esperándolos cinco, siete o hasta diez años", describió Maciel.