El periodista debió desdecirse de lo declarado ente lunes y martes cuando se cansó de fogonear el cacerolazo urdido por el poder económico, el Pro y la prensa hegemónica para desgastar la figura de Alberto.

¿Algún ajuste que le vino de arriba? Sin ponerse colorado ni avergonzarse, no solo se desdijo sino que acusó de pelotudo aunque sin dar nombres a quién había tenido la idea de cacerolear. Impresentable.

Fuente: Diario Registrado, Info135