El ex presidente Mauricio Macri encabezó una reunión de la mesa nacional del PRO a la que asistieron intendentes del espacio y en donde continuaron las discusiones que plagaron al espacio la semana pasada, con Patricia Bullrich como epicentro de la interna. 

Ocurre que Horacio Rodríguez Larreta está enojado con Bullrich porque alienta cacerolazos en Capital Federal, su distrito. Además, lo hace en medio de una grave crisis sanitaria. Larreta está obligado a trabajar en conjunto con el gobierno nacional y el de Buenos Aires, en manos peronistas. Sin embargo, Bullrich apuesta al desgaste de las administraciones justicialistas y pone a Larreta en una situación complicada. 

En ese sentido, se expresó la semana pasada Elisa Carrió, que también cruzó a Bullrich, aunque no participó de la mesa chica del PRO porque no pertenece a ese partido. Quien sí estuvo fue Mauricio Macri, que no habría tomado posición en el debate. Sin embargo, parece inclinarse por mantener una línea muy crítica con el Gobierno de Alberto Fernández. En definitiva, la identidad del PRO se consolida en esa grieta con el peronismo.