Para el periodista opositor parece que vale todo. Ahora, Ernesto Tenembaum comparó al dióxido de cloro con la vacuna Sputnik V. El primero es un tratamiento que está prohibido en Argentina y en muchos países del mundo. Esta semana, un juez ordenó darselo a una persona, que murió a la 24 horas de su aplicación. 

Según Tenembaum, el dióxido de cloro "no tiene suficientes pruebas respaldatorias pero por ahí funciona", como "la vacuna Sputnik". Una mentira brutal: en el primer caso, está prohibido por ANMAT, el organismo que regula los medicamentos. Ese mismo ente recomendó la adquisición de la vacuna proveniente de Rusia, que ya se empezó a aplicar en el país. 

Esta semana, una irresponsabilidad similar llevó a la muerte a un hombre en el hospital Otamendi, en Capital Federal. El nococomio se vio obligado a tratarlo con dióxido de cloro a partir de una resolución judicial. El paciente murió a las 24 horas de recibir el tratamiento prohibido. 

Hace unos meses, la periodista Viviana Canosa había bebido en vivo dióxido de cloro para recomendar su uso. Unos días después, un chico murió en Neuquén luego de ingerir esa sustancia.