En medio de las negociaciones con acreedores para postergar al 1 de mayo el pago de 250 millones de dólares por el bono BP21, el gobierno de Axel Kicillof anunció que afrontará el pago de intereses de otra serie de bono en euros contraídos por María Eugenia Vidal, quien en ese momento celebró que la provincia de Buenos Aires regresaba al mercado de capitales bajo la moneda europea.   

Se trata de títulos emitidos en julio de 2017 por un monto de 500 millones dólares. En comparación con el bono que el gobernador busca posponer para mayo, el monto representa apenas un 10% de ese pago que la provincia no puede anunció que no está en condiciones de afrontar.

“Estamos tratando de evitar que la situación de endeudamiento genera más dificultades de las que ya generó. Se han contraído compromisos que no permiten generar una sostenibilidad financiera para adelante” afirmó Kicillof en la conferencia de prensa que brindó esta semana para explicar la propuesta de diferir el pago del vencimiento por 250 millones de dólares que debe ser aceptada por el 75 por ciento de los acreedores.

Cuando María Eugenia Vidal asumió en 2015, la deuda de la provincia de Buenos Aires en dólares rondaba el 57 por ciento. Al finalizar su manto, ese porcentaje creció al 82 por ciento en moneda extranjera. Paralelamente, los plazos de los vencimientos se acortaron. En 2020, el actual gobierno deberá afrontar el pago de deuda externa por 2700 millones de dólares.

Antes del bono por 500 millones de euros en julio de 2017, la gobernadora María Eugenia Vidal ya había tomado deuda por casi 5 mil millones de dólares. Lo curioso que se desprende la situación es que ese monto en moneda europea se contrajo para afrontar intereses y servicios de deuda correspondientes a su primera etapa de gestión. Es decir, deuda para pagar más deuda.

A este fenomenal proceso de endeudamiento, se suma la creciente devaluación que implicó a su vez el crecimiento en pesos de la deuda contraída en dólares en una provincia que recauda en moneda local.