El Fondo de ANSES consolidó su crecimiento desde que pasó de manos a la gestión del Frente de Todos. En los próximos meses realizará una sólida apuesta a proyectos de inversión productiva, lo que le permitirá volver a cumplir con el mínimo legal como hasta 2015. Cambiemos destruyó la mitad del patrimonio de la enorme caja de la que depende todo el sistema jubilatorio argentino.

El FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) mejoró 19% en dólares hasta llegar a los U$S 41.602 millones el año pasado después de haber perdido el 47% de su valor durante el Gobierno de Macri. La dilapidación de los recursos que ofician de colchón en el régimen de reparto fue inédita después de un crecimiento continuo desde su creación en 2008, ya que supo acumular hasta 2015 un 128% de incremento, de acuerdo a las cifras compiladas por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda.

Los guarismos oficiales confirman que entre noviembre de 2019 a diciembre 2020, el organismo dirigido por Lisandro Cleri se recuperó 17,8% pese a que no se vio inmune a las consecuencias económicas de la peor pandemia que sufrió la humanidad. El derrumbe de activos en los cuatro años de macrismo con viento internacional en popa deja la inquietud de si se trató de inoperancia o intencionalidad, ya que los propios funcionarios amarillos intentaron infructuosamente instalar un sistema de jubilaciones privadas.

Mientras que, con el macrismo, el stock de bonos medido en moneda extranjera disminuyó 47%, en 2020 se incrementó 36%. Idéntica situación transcurrió para la valuación de las acciones en poder del FGS, se había destruido en un 59% en los cuatro años cambiemitas. En este caso, la crisis socio-económica del COVID dificultó su recuperación, que se limitó al 7% en el último año.

A esto se le suman las últimas adquisiciones de acciones. A paso lento pero sostenido compró participaciones en Loma Negra y BYMA, identificaron desde el mercado sin esbozar queja alguna. Por el contrario, la focalización de la atención del Fondo deben haberla sentido como un alivio con acciones que se encontraban con precios tan bajos que en la jerga se califican en condición de "oportunidad".

Otra de las razones de la expansión de la cartera, explican en la City, puede deberse a que las tenencias del organismo que depende del ANSES de Fernanda Raverta, se encontraban cerca de su mínimo legal con las recientes caídas de la Bolsa. Casi ninguna empresa en el mundo le presentó una firme resistencia a la pandemia y esto resintió a todos los mercados.

El Fondo participa en las finanzas para expandir su capital necesario por si debe en alguna oportunidad hacerse cargo del pago de las jubilaciones, situación límite a la que nunca arribó, pese al empecinamiento del macrista Emilio Basavilbaso. Sin embargo, oficiar de caja anticíclica forma parte de una de sus funciones claves, a donde se pone en juego el inciso L, que regula las inversiones en la economía real.

La normativa obliga al ente a destinar al menos el 5% de su cartera a proyectos productivos de infraestructura, renovables e inmobiliarios. Las actuales autoridades recibieron al FGS con sólo el 2,9% de sus activos destinados a este objetivo, en flagrante violación a la legislación. Más allá de que ahora tienen hasta 2023 para rejerarquizar el patrimonio, las autoridades se encuentran confiadas de que en los próximos meses podrán desembolsar montos sustanciales para reforzar el inciso L, fundamental para reactivar la economía.

La ley de defensa de los activos del Fondo sancionada en noviembre busca que recupere su valor estratégico como gestor del desarrollo. El programa de inversiones estratégicas permitirá que a la foto que dejó el macrismo se le inyecte un 140% más de capital en la economía real.

Fuente: El Destape