La polémica que se abrió entre el Ministro de Educación, Nicolás Trotta, y el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta por la reapertura de escuelas en la Ciudad expuso la estrategia de confrontación del PRO, que ve en el reclamo educativo una contraofensiva a la quita de un punto de coparticipación implementada por el presidente Alberto Fernández.

Durante la jornada de ayer, Trotta recibió a su par porteña, Soledad Acuña, para avanzar en una mesa de diálogo luego de que Nación rechazara el retorno de clases presenciales presentado por la Ciudad por “no cumplir con los protocolos sanitarios”.

A modo de contrapropuesta, Nación le garantizó a la Ciudad la distribución de dispositivos con conectividad para los 6500 alumnos y alumnas que perdieron contacto con la escuela desde el inicio de la pandemia.

Sin embargo, el gobierno porteño aún no presentó el listado completo de aquellos estudiantes de bajos recursos que perdieron su continuidad pedagógica y Larreta quiere usar como punta de lanza, a pesar del riesgo sanitario, para el retorno de las clases presenciales.

Hasta el momento, Acuña puso sobre la mesa una lista de 1500 alumnos sobre quienes no hay precisiones de los barrios donde viven. Algunos testigos de la reunión hablaron de “un desconocimiento total del territorio por parte del gobierno porteño”.

Mientras se realizaba este encuentro entre las autoridades educativas, el Pro acudió a una vieja estrategia residual de su gobierno: una campaña de guerra sucia por redes sociales para presionar al gobierno nacional.

Bajo el hashtag #AbranLasEscuelas, cientos de cuentas vinculadas al macrismo lanzaron una fuerte convocatoria para una marcha en la sede del Ministerio y apuntaron contra Nicolás Trotta por su decisión de “no habilitar las escuelas”.

Aunque intentaron presentarla como una iniciativa espontanea, los mentores de la campaña quedaron expuestos. Uno de los primeros en postear en las redes fue el ex Subsecretario de Comunicación Estratégica del gobierno de Mauricio Macri, Hernán Iglesias Illia. Más tarde, se sumó la ex Ministra de Seguridad y presidenta del PRO, Patricia Bullrich.

Sin embargo, la convocatoria no tuvo el respaldo esperado y un puñado de militantes del macrismo le pusieron el cuerpo a la marcha que pasó desapercibida. Mientras tanto, más de 6500 alumnos y alumnas de la Ciudad continúan sin conectividad y Horacio Larreta insiste con la apertura de plazas, una decisión que pone en riesgo la salud de las familias de menos recursos del territorio más rico del país.