En la previa de la final de la Copa Argentina, en Mendoza, Sergio Confalonieri, un hincha de Rosario Central de 55 años, falleció de un paro cardiorrespiratorio luego de que las fuerzas policiales lanzaron gases lacrimógenos contra la multitud que ingresaba al estadio mundialista.

Según el relato de un testigo de un hincha de Central, Ignacio Petunchi, la ambulancia para atender al paciente tardó más de 50 minutos en arribar al lugar. En diálogo con radio FM Cielo de La Plata, Petunchi relató que la policía “no solo no actuó frente al pedido desesperado de la gente, sino que también se reían por lo sucedido”.

Al igual que la golpiza de la policía de Córdoba a los hinchas de Temperley, de hace un mes atrás, la muerte del hincha de Central fue silenciada por los grandes medios de comunicación y no hubo ninguna respuesta oficial por parte de los organizadores de la Copa Argentina ni de la Asociación del Futbol Argentino (AFA).

El relato de Ignacio Petunchi, testigo presencial del abuso policial y miembro de la Comisión Directiva del Club, es elocuente. “El partido era a las 21.15 y las puertas se abrieron tres horas antes. Y había mucha gente esperando para entrar desde antes. Tres mil personas estaban tratando de entrar entre dos caballos que estaban apenas separados entre sí. Por ahí pasaban mujeres, chicos y gente mayor. Eso ya generaba tensión porque la gente se asusta y los animales también”.

Y prosigue sobre la inoperancia del operativo de seguridad. “De esa forma se iba formando un embudo donde como máximo pasaban entre una y cuatro personas. La gente que estaba atrás no sabía cuando se cortaba y trataba de entrar. Ahí la policía comienza a tirar gases lacrimógenos para todos lados, comienzan las corridas y desencadena la tragedia” contó.

A partir de la brutal reacción de la policía de Mendoza, Petunchi describe: “Palos y empujones de todos lados y antes de ingresar a la popular el hombre se descompone, tiene convulsiones y de casualidad una compañera nuestra le realiza RCP y comienzan a pedir ayuda. Los hijos van a pedir ayuda a la policía y ellos con los celulares en mano, se les reían en la cara”. 

El comunicado oficial de la Coordinadora de Hinchas, un agrupamiento que nuclea a simpatizantes de distintos clubes, respalda el testimonio que da cuenta del nefasto operativo de seguridad, con un embudo para el acceso por el que ingresaban 4 personas como máximo, que terminó con una víctima fatal.

 “A las 19.10 (la gente presente) llamó a la ambulancia. A las 19.35 llegaron dos médicos del club a continuar la reanimación. Mientras tanto, pedían a gritos, y sin éxito, un DEA (desfibrilador automático) que, por ley nacional 1831, deben encontrarse en todos los estadios de fútbol argentino. 19.40hs llegó la ambulancia, 40 minutos después. Cuando ya era demasiado tarde” sostiene sobre la cronología de los hechos, donde el hombre falleció frente a sus tres hijos.