La palabra es hipocresía. La Corte Suprema sobreactúa ahora un supuesto compromiso con los derechos humanos, mientras invita a organizaciones de DD.HH. y al Gobierno a reuniones sobre el tema. Mientras, hay casi 100 causas por delitos de Lesa Humanidad que están sin resolver y esperan una resolución de la Corte. 

Según informó El Destape Web, hay casos que llevan hasta 9 años en sus cajones e involucran desde genocidas como Santiago Omar Riveros hasta empresarios como Carlos Blaquier, desde casos emblemáticos como la Masacre de Trelew hasta un ex juez tres veces condenado. La demora en estos casos, denunciada durante años por los organismos de Derechos Humanos, indica que la estrategia es la de la impunidad biológica, que la avanzada edad de los genocidas juegue en tándem con la demora judicial. Gravísimo.

Vale recordar que durante el gobierno, un fallo de la Corte buscó tolerar el 2x1 para un genocida, lo que generó una ola de manifestaciones en todo el país para repudiar a los supremos, que debieron volver atrás con la medida.

Detrás de la estrategia complaciente con los genocidas, está la firma de Carlos Rosenkrantz, el actual presidente del Tribunal. Fue puesto a dedo por Mauricio Macri - después de las críticas, el pliego pasó por el Congreso, como pide la Constitución - y tiene vínculos con todas las corporaciones económicas del país, en especial, el Grupo Clarín, que conduce el oscuro empresario Héctor Magnetto. 

Según se informó, de las 65 causas, 55 están esperando respuesta de la Corte desde 2016. El resto desde antes. Algunas causas tienen casi 10 años. Verguenza.