Ayer, la diputada macrista Elisa Carrió insultó a perioditas, jueces y políticos de la oposición. Hoy, Mauricio Macri volvió a decir que está "muy caliente". El Gobierno está al borde de un ataque de ira. 

Esa histeria, impropia para quien administra la cosa pública, tiene su correlato en los mercados. No debe ser casual, entonces, que el dólar vuelva a subir y haya cerrado en $ 42,04. 

Los medios especializados se hicieron una pregunta que es casi sentido común: ¿Cómo van a reaccionar los mercados ante un gobierno que se muestra enojado, con ira? En las últimas semanas, los inversores, pequeños y grandes, están dolarizando sus carteras de inversiones, a pesar de las tasas por las nubes. Ocurre que no confían en que el Gobierno logre estabilizar al dólar. Los gestos de ira no parecen ser la mejor señal que Casa Rosada puede brindar.