Durante todo el gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, todo el arco opositor que terminó en la alianza Cambiemos se cansó de denunciar un supuesto entramado de corrupción en la Obra Pública.

A meses de la salida de Mauricio Macri y el "mejor equipo de los últimos 50 años", la "Ruta del dinero K" no apareció, y ahora la Justicia avanza a paso firme con una investigación por maniobras multimillonarias de desvío de materiales de obra pública.

Según publicó el portal Página 12, un empleado de Supercemento, quien había sido despedido cuando la firma modificó su estructura luego de haber quedado involucrada en la causa de la fotocopias de los cuadernos, presentó una demanda ante el juez Sebastián Casanello. En la presentación figuran presuntos sobornos, lavado de dinero y el hallazgo de la posible ruta del dinero para los aportantes truchos de Cambiemos.

Dentro de la causa, se encuentra un testigo que ingresó al programa de protección, peritajes telefónicos y rechazos de planteos de nulidad de los imputados, que compromete a seriamente a empresarios y ex funcionarios macristas. La recaudación ilegal habría alcanzado unos 25 millones de pesos por mes.

Gracias a la declaración bajo juramento de un ex empleado del área de compras y costos de la mega empresa contratista Supercemento S.A.I.C, se supo que el Estado Nacional durante la gestión de Cambiemos compraba más acero de lo que se necesitaba para obras públicas.

Ese excedente del material, era revendido en el mercado negro, y esa plata iba para los sobornos en la construcción de una planta potabilizadora de Aysa, investigados en la causa Odebretch.

La hipótesis, además, es que una parte de ese dinero podría haber sido destinado a financiar el esquema de aportantes truchos para la campaña electoral de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires en el año 2017.

La empresa Supercemento, a través de la cual se habrían realizado las maniobras, es una importante constructora que tiene en su directorio a Raúl Ibarra, primo del ex ministro de Planificación Andrés Ibarra, y a Hugo Diego García Villanueva, el socio del mejor amigo de Mauricio Macri, Nicolás Caputo. Se trata de la segunda contratista que más obra pública recibió en la era Macri.