Según las estimaciones privadas la inflación de 2019 estará en torno al 40%, ligeramente superior al 36,6% de 2016 y superior al 26,9% de 2015, pero inferior al 47,6% de 2018. Además, se espera para fin de año una nueva devaluación que empuje a la suba de precios en 2020. Para el Gobierno, la inflación era el tema más fácil de resolver. 

Además, según el INDEC, el desempleo alcanzó los dos dígitos. Es el peor registro desde 2006. El Gobierno de Cristina terminó con 6%, la cifra más baja en varias décadas. 

Además, hoy se conoció que la pobreza superó el 35% según la UCA. Se trata de tres indicadores que empeoraron notablemente desde 2015 y serán la verdadera pesada herencia que deberá revertir el próximo Gobierno.