Como parte de las reformas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le exige al gobierno de Mauricio Macri se encuentra la fallida reforma laboral de Cambiemos que incluye un fondo de cese laboral y hasta un banco de horas. Días atrás, el Gobierno envió al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, a plantear la reforma frente a empresarios y sindicalistas textiles, que finalmente rechazaron en conjunto lo planteado por Cambiemos el FMI.  

En el día de ayer, en la misma dirección que los trabajadores y empresarios textiles, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) dejó plantado al gobierno y se negó a debatir una reforma laboral junto al secretario de Trabajo, Lucas Aparicio. Sindicatos y cámaras empresarias consideran que las medidas propuestas por el gobierno para abordar la profunda crisis que atraviesa la industria responden a las exigencias laborales previstas en el acuerdo con el FMI.

Según información que brindó el medio Página 12, el secretario general del gremio, Antonio Caló, "tuvo problemas de agenda de último momento" que le impidieron asistir al encuentro. Desde el sindicato ofrecieron una versión diferente. El faltazo fue acordado por la conducción de la UOM en rechazo a lo que identificaron como un intento oficial para discutir sobre los convenios colectivos de trabajo del sector. Quienes sí estuvieron presentes fueron las cinco cámaras empresarias. La cartera encabezada por Dante Sica tampoco se muestra receptiva a sus pedidos de medidas impositivas y financieras para hacer frente al escenario recesivo.

El plan del ministro Dante Sica busca relanzar la fallida reforma laboral a escala sectorial. La elección de los primeros candidatos no fue azarosa. Las industrias metalmecánica y textil son dos de las más golpeadas por el programa económico. Afectada por la corrida cambiaria, la recesión económica y la apertura comercial, la metalmecánica marcó una caída del 26,2 por ciento en noviembre. Acumuló así una contracción de 8,8 por ciento en once meses de 2018.