El Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta volvió a defender las pistolas Taser y evalúa sumarlas a la Policía de la Ciudad. Así lo aseguró el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, quien aseguró este martes que las pistolas eléctricas Taser “pueden ser una alternativa para determinados usos” y adelantó que se “evalúa un procedimiento para poder incorporarlas” a la Policía de la Ciudad.

“Con respecto a las Taser, en la Ciudad creemos que para determinados usos pueden ser una alternativa. Estamos evaluando un procedimiento para poder incorporarlas”, afirmó Miguel durante la conferencia de prensa sobre las nuevas medidas sanitarias en CABA.

La conferencia de Miguel sucede al mismo tiempo que en todos los medios se replica la noticia del brote que sufrió el ex lider de Tan Biónica, Chano Carpentier. Días atrás, el cantante fue baleado en el abdomen por un efectivo de la policía que lo redujo luego de que Chano presuntamente intentó apuñalarlo con un cuchillo de cortar pan. 

Aunque Larreta presente a las Taser como una "alternativa" menos letal, la experiencia internacional demuestra que justamente esa categorización conduce a usos indiscriminados porque los funcionarios suponen que pueden utilizarlas con menos restricciones que a las armas letales.

Las Taser sólo reducen la letalidad policial si se las usa en los mismos casos en los que se utilizaría un arma letal, no si su supuesta “no letalidad” habilita que se amplíen las situaciones en las que los policías podrían disparar.

Un estudio realizado por Amnesty International en los EE.UU mostró que de 334 personas muertas por el uso de las Taser entre 2000 y 2007, sólo 33 portaban armas y sólo 4 armas de fuego. Es decir, más del 90% de las víctimas fatales estaban desarmadas.

La American Civil Liberties Union (ACLU) también advirtió sobre los riesgos derivados de que las Taser ya no son utilizadas por las policías estadounidenses como un reemplazo del arma letal en situaciones de último recurso, sino como un instrumento de control.

Este modo de usar las armas “menos letales” ha llevado a la multiplicación de muertes. Investigaciones realizadas en los EE. UU registraron no menos de mil casos de muertos entre 2000 y 2017 por el uso inadecuado de las pistolas.

Inclusive el Comité contra la Tortura de la ONU opinó que las armas de este tipo deben considerarse inadmisibles como parte del equipo de los guardias de prisiones y de cualquier otro lugar de privación de libertad, ya que pueden ser utilizadas como instrumentos de tortura porque no dejan marcas visibles.