Tras varias horas reunido con el resto de su Gabinete en la quinta presidencial de Olivos, el gobierno de Mauricio Macri impulsará una reestructuración del Gobierno nacional que tiene como punto de partida la necesidad de renegociar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y encaminar el descalabro económico de su gestión.

Entre las medidas que prepara Macri se encuentra la eliminación de trece ministerios y las desvinculaciones de los vicejefes de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, hombres de Marcos Peña Braun, quien continuará como jefe de Gabinete. “Marcos está muy bien en su lugar, es un hombre de confianza del Presidente”, dijo ayer Rodríguez Larreta, en una señal de respaldo por un lado y de rechazo a la posibilidad de incorporarse él a la gestión nacional por el otro.

Los anuncios serán oficializados en la semana, y en su base se encuentran la necesidad de Cambiemos de regenerar la confianza por parte de los mercados luego de varias jornadas de depreciación del peso, suba del dólar y desplome de acciones de empresas y bancos nacionales.

A su vez, el medio Página 12 agregó que las reuniones en Olivos tuvieron dos ejes: Por un lado, pulir los detalles de los anuncios económicos del lunes y por el otro la reorganización política de la gestión. En un primer momento, desde el Gobierno se deslizó que el objetivo principal fue ultimar los detalles de las medidas que anunciarán miembros de Gabinete este domingo, antes de que el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, parta hacia Estados Unidos para explicar al organismo de crédito internacional.

Por su parte, trascendió que días atras el propio ministro de Hacienda habría puesto su renuncia a disposición del Presidente. En su lugar algunos ubicaban al ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian. Sin embargo, Dujovne es el encargado de llevar la relación con Christine Lagarde, por lo que su salida complicaba las negociaciones en un momento más que delicado.  

Con esta serie de transformaciónes varias carteras pasarían a ser secretarías o se fusionarían entre sí. Ciencia y Tecnología pasaría a formar parte de Educación. El mismo destino le esperaría a Cultura. Modernización, a cargo de Andrés Ibarra, pasaría a la órbita de jefatura de Gabinete, al igual que Ambiente, encabezado por Sergio Bergman. Seguridad y Defensa se concentrarían en una sola, a tono con el desplazamiento de las fronteras entre la ley de Seguridad Interior y Defensa Nacional que viene impulsando el macrismo. Salud y Desarrollo Social también se fusionarán. Agroindustria quedaría bajo el ala de Hacienda y Energía bajo la de Transporte

Además, el cambio en el organigrama no sólo implicaría una transformación para los altos cargos, sino que podría arrastrar un ajuste todavía mayor entre los trabajadores estatales. Esta semana, por caso, más de 500 personas fueron despedidas de Agroindustria, con represión incluida.