Martín Piqué

Gabriel Mariotto cruza el río de la Plata con frecuencia. En especial los lunes. Sucede que el Parlamento del Mercosur (Parlasur) suele sesionar en el inicio de la semana. Y Mariotto, ex vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, ostenta el cargo de legislador del bloque regional (Frente para la Victoria-PJ). El dirigente del kirchnerismo y del peronismo bonaerense se acercó en el último tiempo al gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá. El nombre de Mariotto también está asociado al programa Fútbol para Todos, del cual fue coordinador. También fue protagonista de la gestación, debate parlamentario y sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26522). En estos días, con las finales de la Copa Libertadores transmitidas por la cadena deportiva Fox, que emite por cable, se puso otra vez en discusión el derecho de las audiencias a ver de modo gratuito algunos eventos especiales. El artículo 77º de la ley establece que se debe tener “acceso universal” a los contenidos informativos y acontecimientos deportivos “de interés relevante”.

Licenciado en Comunicación, ex docente universitario y participante de la ola de FM alternativas que buscó democratizar la radio desde finales de los ’80, Mariotto está muy involucrado en la coyuntura. Es, de hecho, uno de los impulsores de la propuesta de implementar el sistema de reparto proporcional D’Hont sin piso, o con piso bajo, como método para definir los nombres y la ubicación en una eventual lista de diputados nacionales del frente opositor. Su preocupación es que no se repita la traumática experiencia de la PASO que en 2015 enfrentó a Aníbal Fernández con Julián Domínguez.

“Nosotros hemos tenido internas muy fraticidas, en las que el que sale segundo no se siente interpretado por el que ganó esa elección interna. Y después, en la elección general, el que ganó no recibe el apoyo del derrotado en la PASO. Así perdimos por un punto y medio o dos puntos contra el macri-radicalismo. Eso, sin duda, hay que revertirlo”, advierte Mariotto en este diálogo con Primereando. Hincha famoso del club Banfield, vecino histórico de la misma localidad, el legislador del Parlasur propone nuevas reglas de juego metodológicas para reducir al máximo la fragmentación del espacio nacional-popular.

“Nadie gana solo. Todos nos necesitamos. Por eso el Frente: con toda su amplitud, su pluralidad, su diversidad y sus estéticas. Con la participación de movimientos sociales, del movimiento obrero, de la política en sus distintas expresiones. Con compañeros que estuvieron en otros espacios, tanto en las elecciones del ’15 como en el ’17, y que se reconocen peronistas. Hoy todos están dando señales de querer caminar juntos. Yo creo que ahí está representado el 60% de la población”, subraya.

-Hasta el resultado del balotaje en Brasil, en el espacio opositor de la Argentina se percibía una confianza absoluta sostenida en la percepción de que Cambiemos estaba administrando sus últimos meses en el gobierno. Se pensaba que el oficialismo, indefectiblemente, perdería el año que viene. Esa euforia parece haberse moderado con el triunfo de Bolsonaro. ¿Cuál cree que será la incidencia del resultado de Brasil?

-Lo que había no era ni euforia ni pesimismo. Yo no creo eso. Lo que hay en la oposición de la Argentina es una gran responsabilidad histórica basada en la convicción de que es imprescindible construir un frente. Cuyo nombre podría ser Frente Patriótico, según lo que aparece. Aunque puede llamarse de cualquier otra forma. La construcción de un frente pone al peronismo, entendido en su amplio abanico frentista, ante la posibilidad de ganar las elecciones del ’19. El efecto Brasil, el triunfo de Bolsonaro, incluso certifica esta construcción política: porque nadie gana solo. Es muy importante el plano de la unidad en un frente que tenga un programa común. En resumen, hay que ir a la elección con toda la vocación de triunfo. Si nosotros no nos unimos, el Bolsonaro argentino –o sea Macri, o un candidato con un perfil similar- nos puede ganar con 40 puntos en la primera vuelta. Esa posibilidad tiene que generar un vértice de reflexión para hacer lo que hay que hacer: que es unirse en un programa común y con un frente electoral que tenga reglas de juego claras. Eso nos permitiría dirimir las internas de forma edificante. Para que el que gane la PASO sea acompañado por aquel que salió segundo, tercero o cuarto.

-Bolsonaro nombró como futuro ministro de Justicia al juez Sergio Moro, el magistrado que ordenó en primera instancia la detención de Lula. ¿Qué significa esa designación?

-El bolero “A mí me pasa lo mismo que a usted” es una referencia permanente para describir el espejo que existe entre Argentina y Brasil. El Poder Judicial y los medios de comunicación concentrados, en ambos países, operan, articulan, condenan. Con fallos, con estigmatizaciones, con encarcelamientos. Son fusilamientos mediáticos y judiciales contra los partidos populares. Partidos a los que ellos descalifican llamándolos populistas. El objetivo son los partidos populares y sus dirigentes. Toda esta persecución les permite llevar adelante políticas groseras, perversas: prácticas de ajuste y de marginación a amplios sectores de la población. Para lograr eso, la doble saga de Poder Judicial y Poder Mediático tiene que trabajar activamente. Que Bolsonaro haya nombrado al juez Moro como ministro de Justicia no hace más que certificar esa promiscua relación del Poder Político con el Poder Judicial. No hubiese habido Bolsonaro sin la proscripción del PT y sin la detención de Lula. Y antes sin el golpe de Estado a Dilma. El Poder Judicial y estos medios de comunicación fueron piezas claves para llevar adelante el objetivo. En la Argentina pasa exactamente lo mismo. Pasa con Cristina, pasa con distintos dirigentes gremiales y políticos vinculados al peronismo. Porque acá abundan los Moros locales. Recordemos que el ministro de Justicia actual (por Germán Garavano) tiene una relación absolutamente estrecha con los jueces federales y con la Corte Suprema. Y además, por citar otro caso, el presidente de la Corte Suprema (por Carlos Rosenkrantz, NdR) es un hombre vinculado al Grupo Clarín. Es un abogado del Grupo Clarín. Yo recuerdo que cuando estábamos contestando amparos que Clarín utilizaba –porque recurría permanentemente a la Justicia para frenar la aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual- las direcciones legales que figuraban en las asociaciones sin fines de lucro o supuestas ONG, de las que se valía Clarín para detener la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pertenecían al Estudio Jurídico de Rosenkrantz. Hoy esa Corte, al igual que el ministro de Justicia y muchos de los jueces federales y de los fiscales, están articulados por el macrismo y por el Grupo Clarín.

-La causa judicial que se inició por el programa Fútbol para Todos pasó a juicio oral. Usted es uno de los funcionarios mencionados. ¿Qué opina de esa situación?

-El Fútbol para Todos es un programa que implementó el gobierno de Cristina y que era una maravilla de democratización en el acceso de toda la ciudadanía a un contenido que estaba disponible y que actualmente es restrictivo. Nada menos que el fútbol, clave en la cultura popular y en la pasión cotidiana de este país. Por ejemplo, estas finales de Boca-River y River-Boca, que no se pueden ver por TV abierta y gratuita, ni tampoco por alta definición, si hubiera seguido el programa Fútbol para Todos hoy estarían al servicio de toda la población. De norte a sur, de este a oeste. Habrían podido verlos, de modo gratuito, todos y todas. En un ejemplo concreto de articulación del derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información. El simple hecho de prender la tele y verlo sin pagar. Es para combatir todos esos avances, esos derechos, que se echan sospechas y se tira un balde de basura sobre Fútbol para Todos. Necesitan justificar esta política impopular de impedirte la posibilidad de verlo sin pagar. La causa judicial es una causa muy endeble: a los funcionarios públicos nos acusan de defraudación. Inicialmente, la denuncia era una denuncia recontra amplia, que ponía el acento en la falta de controles de los funcionarios públicos a la Asociación del Fútbol Argentino y a los clubes. Pero no hay control posible, o no había posibilidad de instrumentar esos controles, porque el Estado le compraba a la AFA los derechos de la televisación por medio de un contrato. Y en el contrato, la Asociación del Fútbol Argentino, como contraparte del dinero que recibía del Estado, tenía que dar la posibilidad de ceder los derechos y que se televisaran los partidos. Eso es lo que certificaba el Estado. Nunca el Estado puede certificar si un equipo de fútbol vende a un jugador por más dinero del que recibe. Eso era imposible. Pero la denuncia incluía eso. Y también incluía otra sospecha: si el fútbol y los clubes cambiaban los cheques que les daba la Asociación del Fútbol Argentino en cuevas financieras que supuestamente tenían vínculos con los funcionarios del Estado. Pero todas esas cosas se fueron cayendo. Y quedó, o se pone el acento en eso, en un aspecto que es el sponsoreo y el auspicio del nombre del torneo. Aunque el nombre del torneo, vale aclararlo, nunca fue cedido.

-¿Por FIAT Iveco, no?

-Por FIAT Iveco, sí. Pero el nombre del torneo nunca fue cedido en los derechos de televisación. Entonces la AFA comercializó el auspicio, y consiguió como cliente a IVECO. Por su parte, IVECO le pagó nueve millones de pesos a la AFA. De esos nueve millones de pesos, cuatro millones de pesos los pagó en efectivo, cheques o transferencia, no sé cómo, y los restantes cinco millones de pesos los canceló en el valor de camiones 0 kilómetro. Después de eso, la AFA hace un pedido a la Jefatura de Gabinete pidiendo autorización como para poder compartir los camiones con el Estado. Y ese pedido me llega a mí, como coordinador del programa Fútbol para Todos. Claro, la AFA había recibido 600 millones de pesos por el contrato (de televisación del fútbol) y sentía que esos camiones, que había obtenido del auspicio del nombre del torneo, le iban a ser más útiles al Estado que a los clubes. Un camión en el Estado es un camión para Gendarmería, para el Ejército, para Salud, para Desarrollo Social. La AFA decía que iba a ser más útil darle ese destino a los camiones que dárselos a Chacarita, Platense, All Boys o Boca o River. Entonces, esa nota llega a mi coordinación y yo digo que aceptaríamos la cesión de esos camiones después de un dictamen de la Secretaría Legal y Técnica. Y la jueza (por María Servini de Cubría), lo que subraya como defraudación, son los cuatro millones de pesos que quedaron en la AFA. Entendiendo que el auspicio es parte del derecho cedido a partir del contrato de Fútbol para Todos hacia el Estado. Pero nosotros entendemos que nunca estuvo en cabeza del Estado. Por eso entendemos que de esos nueve millones de pesos que están siendo objetados, hay cuatro millones en la AFA y cinco millones en el Estado. Esa es la defraudación por la cual vamos a juicio oral los dos jefes de Gabinete (Aníbal Fernández y Jorge Capitanich) y yo.

-Hace muy poco, el abogado Juan Grabois aseguró que el Frente Patria Grande de reciente creación, y que él encabeza, respalda a Cristina pero no a aquellos que se enriquecieron con la política o que viven en Puerto Madero. Julio De Vido, que está preso, le salió a contestar. Fue una carta en duros términos. ¿Qué opina?

-Yo tengo opinión con respecto a esas declaraciones: no me parecen oportunas. Pero, porque necesitamos estar en un frente y estar todos juntos, no voy a profundizar. Tenemos que estar todos juntos. Yo lo único que digo es ‘libertad a los presos políticos y basta de persecución’.

-El calendario electoral ya está muy cerca. La elección presidencial está a la vuelta de la esquina. ¿Qué es lo prioritario a la hora de construir un polo de poder? Algunos dicen que la experiencia reciente de Fernando Haddad en Brasil demuestra que no hay transferencia neta de votos de un líder popular a un candidato muletto. ¿Sacó alguna conclusión de esto?

-Entiendo que hay que hacer lo que hay que hacer. Y eso es construir política. A mí me parece que es imprescindible la construcción del Frente Patriótico. Esa es la salida. Una salida política. De búsqueda de consensos y de vocación de poder. Nadie gana solo. Todos nos necesitamos. Por eso el Frente: con toda su amplitud, su pluralidad, su diversidad y sus estéticas. Con la participación de movimientos sociales, del movimiento obrero, de la política en sus distintas expresiones. Con compañeros que estuvieron en otros espacios, tanto en las elecciones del ’15 como en el ’17, y que se reconocen peronistas. Hoy todos están dando señales de querer caminar juntos hacia ese frente. Creo que ahí está representado el 60% de la población. Y creo que para la construcción de ese frente son vitales las reglas de juego para dirimir las internas. Para aspirar a un triunfo.

-¿Por reglas de juego a qué se refiere?

-Para resolver las internas tenemos que implementar el sistema D’Hont sin piso. Porque como hay que armonizar un abanico tan amplio de perfiles, tiene que participar todo el mundo. Pero al mismo tiempo hay que entender que el que gana (la PASO) tiene que considerar y proteger al sector que salió segundo, tercero o cuarto. Nosotros hemos tenido internas muy fraticidas, en las que el que sale segundo no se siente interpretado por el que ganó esa elección interna. Y después, en la elección general, el que ganó no recibe el apoyo del derrotado en la elección primaria. Así perdimos por un punto y medio o dos puntos contra el macri-radicalismo. Creo que eso hay que revertirlo. El que sale segundo se tiene que integrar. El que sale tercero también se integra. Lo mismo el que sale cuarto. Tenemos que entender que todos valemos mucho en esta estrategia de la unidad. Que, insisto, es imprescindible para ganar.