El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, expresó un discurso lleno de bronca y sin control. Se mostró nervioso y desafiante ante el avance en las investigaciones acerca del envio del armamento represivo ilegal por parte de Argentina al gobierno de facto de Bolivia en 2019, y del rol protagónico que jugó en ese momento el entonces embajador de Argentina, Normando Álvarez García.

Morales condecoró al principal facilitador del material bélico ilegal a la vecina nación. Allí puso en duda que los hechos ocurridos se trataran de un Golpe de Estado y minimizò la situación caracterizándola como una "irrupción institucional".

Momento más tarde, remaró que lo ocurrido en Bolivia a fines de 2019 fue una "caída de Gobierno de Evo Morales", no un derrocamiento, señaló el sitio Vamos Jujuy.

En momentos de crisis y pobreza argumentativa, insultó al actual embajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro y mandó al psicólogo al Presidente Alberto Fernández.