En un comunicado, el PRO vinculó el asesinato de Fabián Gutiérrez al kirchnerismo y habló de "crimen político", cuando no existe ningún elemento para pensar en ese sentido. Fue un acto absolutamente temerario que generó una grieta en el macrismo, ya que muchos dirigentes amarillos no quieren saber nada con el tono que buscan darle Patricia Bullrich y Mauricio Macri a esa fuerza opositora. 

Como se sabe, el comunicado fue redactado por Bullrich, presidenta del PRO, aunque fue respaldado por Macri. Nada en esa fuerza se hace sin su autorización. Muy grave: para Macri, y sin pruebas, el kirchnerismo estuvo ligado al asesinato de una persona.

Rápidamente, muchos dirigentes más moderados se distanciaron del comunicado y decidieron no sumarse a su difusión. Excepto Bullrich o Cornejo, diputado macrista, nadie más firmó ese texto. Tanto Horacio Rodríguez Larreta, como María Eugenia Vidal, Nicolás Massot, Cristian Ritondo, el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés o Miguel Pichetto, salieron a tomar distancia del comunicado. 

El macrismo más moderado decidió primero "dejar hacer" al ala más dura y luego salir a desmarcarse, cuando buena parte de la sociedad salió a cuestionar a Bullrich y cia. Sólo Clarín y La Nación se mantienen en la hipótesis de un crimen político, contra toda información.

Los moderados saben que se manejan en un complejo equilibro, porque deben "dejar hacer" a los duros, que interpelan a una parte de la base social macrista, pero sin asustar a la base menos radicalizada de ese espacio político. Además, detrás de los duros está nada menos que Macri.