Una publicación del diario británico The Telegraph, elaborada por miembros de la asociación Global Health Security Network, especializada en enfermedades infecciosas, analizó la producción global de vacunas, basándose en estimaciones de la consultora internacional Airfinity. 

"Según los pronósticos de los analistas Airfinity, se habrán producido aproximadamente 11.140 millones de inyecciones para fines de 2021, lo que debería ser suficiente para vacunar al 75 por ciento de la población mundial. En un año normal, los fabricantes de vacunas producen aproximadamente 5 mil millones de vacunas para enfermedades como el sarampión, la gripe y la poliomielitis, y además de eso, se están produciendo las nuevas inyecciones de Covid", resalta el informe.

Además, Airfinity afirma que "se han distribuido 1,73 mil millones de dosis en todo el mundo, muy por debajo de los 4,5 mil millones inicialmente proyectados por las grandes farmacéuticas. Un objetivo de fabricación demasiado ambicioso es en gran parte el culpable de la brecha. La disputa de AstraZeneca con Europa, por ejemplo, fue provocada por un rendimiento en las fábricas menor de lo esperado". A fin de año, Argentina ocupará el 9no lugar. Orgullo nacional. 

"La mayoría de los voces que hablan sobre cómo terminar con la pandemia están de acuerdo en que la clave para vacunar al mundo es compartir lo que ya está disponible", afirma el artículo de The Telegraph.

El informe estima que la producción global se acelerará de los actuales 1,73 mil millones hasta 11,1 a fin de 2021. Esto permitiría alcanzar la inmunización mundial. Pero: mayor producción no garantiza que la distribución y aplicación sea equitativa y universal.

Una suspensión de patentes podría contribuir a esa aceleración. La distribución y aplicación universal requiere fortalecer los criterios de equidad, mayor financiamiento a mecanismos multilaterales de distribución y declaración mundial de la vacuna como bien público global.

"Sin embargo, gran parte de la industria (además de la mayoría de los gobiernos europeos) tiene preocupaciones sobre las implicaciones de cualquier exención en torno a la recuperación de costos y la sofocación de la innovación", destaca el informe y agrega: "Incluso con una exención en vigor, tomaría entre seis y nueve meses para que las nuevas fábricas o productores comiencen a producir productos. Y encontrar el personal capacitado no solo para hacer sino evaluar la calidad de las vacunas sería casi imposible", reseñó AGENCIA PACO URONDO.