La causa que involucra a empresarios y ex funcionarios vinculados con el Gobierno anterior en una supuesta mega estafa de “35.645.000 dólares en un sinnúmero de oportunidades entre 2008 y 2015”, giró sorpresivamente. La principal prueba, ocho cuadernos en los Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta número dos del ministerio de Planificación que lideró el ex ministro Julio De Vido, detalló rutas, pagadores y destinatarios de coimas, fueron quemados por el propio Centeno.

La revelación surge de la propia declaración de Centeno en el juzgado de Claudio Bonadio, en donde anoche afirmó: "Los quemé en la parrilla del fondo de mi casa". Según el diario La Nación, el ex chofer dijo que estaba solo y que quemó los cuadernos en mayo de este año. Agrega que le estaban trayendo muchos problemas y que lo había hablado con un excompañero de trabajo del Ministerio de Planificación, que le recomendó que se deshiciera de ellos. "No me gusta que me traten de boludo", respondió Bonadío.

Este jueves en la fiscalía de Carlos Stornelli, en la declaración como arrepentido en la que se suponía que estaba contando todo lo que sabía sobre las coimas, el mismo Centeno había jurado que los cuadernos los tenía en su poder. A su vez, horas después de asegurar que él tenía los cuadernos, Centeno agregó ante el fiscal la posibilidad de que tal vez su mujer los hubiera llevado a lo de su madre o su hermano (suegra y yerno de Centeno).

Fue allí donde Stornelli decidió salir en su búsqueda, levantó a Centeno y marchó con él, un prosecretario del juzgado de Bonadio y la policía hacia la casa del flamante arrepentido. Las fotos del grupo rumbo a ese operativo circularon el jueves por todos los portales y canales de TV.

 

El fiscal Carlos Stornelli junto a Oscar Centeno, minutos antes de salir a buscar los supuestos ocho cuadernos.
El fiscal Carlos Stornelli junto a Oscar Centeno, minutos antes de salir a buscar los supuestos ocho cuadernos.

 

Cuando llegaron, se encontraron con la mujer de Centeno. "¿Qué cuadernos?", preguntó ella ni bien su marido entró y le dijo lo que estaban buscando. Centeno fue directo a un ropero. Revisaba una y otra vez el mismo estante. Aseguraba que se suponía que era allí, debajo de unas carpetas con documentos, donde él los había dejado.

"¿Pero no te acordás que los habías quemado?", le dijo entonces su mujer, mirándolo fijo a los ojos. "Sí", contestó Centeno, que explicó entonces que debía llamar a alguien más que podía aportar información, pero no tenía su teléfono. Iba a pedirle el número a su hija.

En consecuencia, el propio Stornelli y el prosecretario de Bonadio, le ordenaron a los policías que revisaran toda la casa y el resultado era cantado: No encontraron nada. Entonces decidieron ir a la supuesta casa del cuñado de Centeno en Bella Vista donde se encontraron con una vivienda muy precaria, con olor rancio, parecía abandonada. Ahí tampoco estaban los cuadernos. Stornelli se hartó. "Pégenme un tiro, pero yo no los tengo", se disculpó Centeno.

Por la causa de asociación ilícita que surge de los supuestos ocho cuadernos de Centeno, hay 16 detenidos, 2 prófugos y 18 otros exfuncionarios ya citados a indagatoria, entre quienes está Cristina Kirchner.