Alberto Fernández anunció la compra de 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik V, desarrollada por Rusia. Después de eso, los medios de comunicación comenzaron una campaña en contra de la vacuna rusa e instalaron en la agenda que la misma no era del todo efectiva.

Ante esto, el diputado del bloque del PRO por Salta, Martín Grande, hizo una repudiable solicitud: pidió durante una sesión virtual que se realicen investigaciones científicas para determinar la utilización del dióxido de cloro, químico que está comprobado que es altamente tóxico de ser consumido, para tratar el Covid-19.

Anteriormente la diputada de Juntos por el Cambio, Mónica Frade, también había realizado polémicas declaraciones en defensa del consumo del CIO2.

"Nos vamos a tener que hacer cargo nosotros de sus efectos colaterales (de la vacuna) y un diputado trato de irresponsable a la colega Mónica Frade por haber dicho que consumía el dióxido de cloro. No es la única diputada que lo consume, somos muchos los diputados que consumimos dióxido de cloro para facilitar nuestra tarea y no contagiarnos del bicho de porquería este" declaró Grande.

Cabe destacar que el 15 de agosto del corriente año un niño de 5 años falleció en la localidad neuquina de Plottier tras consumir el químico porque sus padres lo obligaron a hacerlo para prevenir el Covid-19. No está comprobado que el dióxido de cloro combata al virus.

El diputado macrista continuó: "Todos hemos pedido que en este país se investigue con certeza por parte del Estado el uso del dióxido de cloro, pero no se investiga. Si se lo trata livianamente, de una porquería, un desinfectante, un veneno que le hace mal a la gente. Somos miles de argentinos los que consumimos dióxido de cloro y no nos hace mal."

Por último, aclaró que no se vacunará cuando las dosis estén disponibles.

Fuente: Data Diario