Como tantos otros sectores productivos, los fabricantes de teléfonos celulares tuvieron un pésimo 2018. La producción tuvo el mismo nivel de rendimiento que 2004, cuando el país recién salía de la crisis.  

En total, se despacharon el año pasado unos 8,5 millones de aparatos contra los 7,4 millones de hace 14 años, cuando la cantidad de usuarios de celulares era mucho menor hace más de una década. 

“El escenario macro impactó mucho en la producción local de Tierra del Fuego, que venía haciendo esfuerzos para bajar sus costos pero que se vieron diluidos por la brusca devaluación. Así, reflotaron las discusiones sobre qué hacer con el régimen promocional de la isla. Por lo pronto, funcionando gracias a las asimetrías fiscales, ni siquiera puede convertirse en una actividad que no dependa exclusivamente del mercado interno”, reseñó Ámbito Financiero.