El default de la agroexporadora Vicentín encendió todas las luces amarillas en el Banco Nación. Ocurre que la entidad pública le prestó más de $18.370 millones, gracias a una llamativa gestión del entonces presidente del BN,Javier González Fraga.

La magnitud de los montos excede todos los límites de riesgo de concentración fijados en la normativa de Basilea II -adoptados por el Banco Central- y habla de un claro vínculo entre el macrismo y la empresa de las familias Padoán-Nardelli. La agroexportadora Vicentín fue una de las principales aportantes a la campaña del macrismo. 

El importe adeudado representa el 78% de la deuda bancaria de la compañía, lo que refleja la llamativa prudencia del resto de las entidades financieras a la hora de autorizar préstamos a esta firma. El siguiente acreedor en importancia es el Banco Provincia (que respondía a María Eugenia Vidal) con unos $1.623 millones y mucho más atrás figuran el Hipotecario ($721 millones), Macro ($540 millones), Nuevo Banco de Entre Ríos ($427 millones) y otros sietes bancos que en su conjunto apenas reúnen una deuda de $1.600 millones. Es decir que, los cuatro bancos públicos (Nación, BICE, Ciudad y Bapro) son acreedores de $20.600 millones de los $23.300 millones, es decir 88,4% del total.

En resumen: bancos públicos, que respondían políticamente al macrismo, le prestaron mucha plata a una empresa que fue una de los principales aportantes a la campaña amarilla. Ahora, esa empresa se declaró en default. ¿Quién pagará esa fiesta?