En un contexto de profunda crisis económica, donde cada día bajan sus persianas empresas a lo largo y ancho de la provincia de Buenos Aires, los dueños de la papelera Ansabo de Villa La Florida, en Quilmes, anunciaron el cierre de la planta ubicada en la localidad vecina de Qulmes.

“No podemos ni siquiera comprar materia prima", afirmaron los propietarios a los más de 40 trabajadores que se presentaron de forma pacífica en la firma para resguardar sus puestos y quienes aún no recibieron el pago de indemnizaciones.

La tradicional empresa suma su nombre a la larga lista de firmas que cayeron en desgracia por la política económica de derrumbe del consumo, aumento de costos tarifarios y apertura indiscriminada de las importaciones.

El caso de la papelera con más de 60 años de historia no es aislado. En lo que va del año cerraron 7518 pymes -con menos de 100 empleados-, y la cifra se eleva a 15.424 firmas desde finales de 2015, según un informe del Centro de Economía Política (CEPA).

Este nuevo cierre se suma al de Eitar, metalúrgica histórica de Bernal, en el partido de Quilmes, que quebró en mayo y dejó a 220 personas en la calle. Sus trabajadores continúan organizándose para conformar una cooperativa.