Pepín Rodríguez Simón fue el principal operador de Mauricio Macri en la Justicia federal, desde donde, se supone, se organizó una política de persecución contra rivales de Cambiemos. La Justicia lo investiga ahora por su rol en la detención de los dueños de C5N, el único canal de televisión que se animó a criticar a Macri. 

El operador macrista tiene orden de captura internacional, ya que decidió fugarse del país. En el medio, pidió asilo político en Uruguay, una figura insólita. 

Los vínculos de Rodríguez Simón con el poder judicial son muy grandes, como demuestra la pericia a su teléfono celular, donde se encontraron 59 llamados con el presidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, mientras duró la gestión macrista. ¿De qué hablaron? Nadie lo sabrá. 

Por lo pronto, debiera ser escandaloso el dato de tantos diálogos entre funcionarios poderosos de la Justicia. Se sabe además, que eran habituales los encuentros de Macri con fiscales y jueces que participaban de la persecución a rivales políticos. 

Por último, trascendió que Rodríguez Simón habría pedido información sobre los alcances de la ley de arrepentido. ¿Querrá hablar para zafar de la justicia? ¿Qué dirá y a quiénes podría involucrar? Empieza a quedar desnudo el poder del macrismo.