El juez Gustavo Hornos era un asiduo visitante del ex presidente en la Rosada y Olivos y por eso se había excusado de intervenir en la causa por la persecusión del macrismo al Grupo Indalo, en la que está imputado su amigo Mauricio Macri y el prófugo Fabián Pepín Rodríguez Simón. Sin embargo, sus colegas dijeron que no había motivo para excusarse. Increíble. 

El expediente en cuestión lo lleva adelante María Servini y se investigan amenazas y extorsiones a los accionistas del Grupo Indalo. La causa tiene al primer macrista prófugo, Fabián "Pepín" Rodríguez Simón. ¿Será el único? 

En una decisión de clara protección corporativa los camaristas Juan Carlos Gemignani y Eduardo Riggi señalaron que no hay motivos suficientes para sostener que "la intervención" de su compañero de tribunal "pueda vulnerar la garantía de imparcialidad". Una semana atrás el Tribunal Oral Federal 8 (TOF8) cuestionó con dureza tanto a Hornos como Mariano Borinsky al resolver en la causa Memorándum al considerar, a raíz de sus contactos con Macri, que no había dudas de su falta de imparcialidad al menos en ese emblemático expediente. 

Pero el papelón no termina ahí. El propio Hornos, con algo de verguenza personal, se había excusado en la causa por "motivos graves de decoro y delicadeza". Como es conocido ya, este juez visitó a Macri al menos ocho veces durante su gobierno y cuando debía tomar decisiones judiciales sobre las que el propio exmandatario mostraba públicamente interés. Ahora debe decidir asuntos en los que directamente está involucrado. ¡Hornos jugaba al tenis con Macri! Ese juez ahora deberá resolver si su compañero de juegos incumplió alguna ley o no.