Luego del banderazo opositor y de la entrevista televisiva de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se ausentó del encuentro semanal de Juntos por el Cambio, y levantó suspicacias en torno a la convivencia interna de los distintos sectores del frente opositor.  

A la ausencia de Larreta, que se excusó por su agenda de trabajo en la gestión, se le sumó el faltazo de la ex gobernadora bonaerense María Eugeni Vidal, su principal aliada en el armado de un “ala dialoguista” del PRO, lo que generó la sospecha de una profundización de las diferencias internas.

Acorde a las versiones que trascendieron, la dura acusación del ex presidente contra su Ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el ex titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, no cayó bien en el sector de Larreta y Vidal, que buscan ampliar la base social de su armado político.

Desde hace unos meses, Monzó viene manteniendo un fuerte discurso contra el ex presidente Mauricio Macri, a quien le sugirió “jubilarse de la política” para hacer lugar a nuevos referentes en el campo opositor. Allí, aparece la figura del alcalde porteño.

En ese esquema, el ex mandatario ve a Larreta como un adversario interno de cara a las elecciones del año que viene y, para contrarrestar su capital político, envió a la cancha a la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que pregona un discurso “radicalizado” contra las medidas del gobierno nacional con el objetivo de mantener el núcleo duro de sus votantes.  

Sin embargo, en el marco de la entrevista con el canal TN, Mauricio Macri se metió de lleno en la disputa interna de su espacio al cargar contra el espacio de “filo peronistas” que buscan plegarse en la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta. La ausencia de dos figuras importantes en la reunión de Juntos por el Cambio puede leerse como una devolución a la estrategia del ex presidente.