A contramano de las versiones oficiales y con evidencia científica avalada por el conjunto de países que atraviesan y luchan contra el coronavirus, en los últimos días se conocieron dos teorías que atribuyen el origen de la Covid-19 a un laboratorio, ponen el ojo en China y su ocultamiento de la infección, y abren sospechas sobre el rol de EEUU, y para colmo en la Argentina se sumó la voz y el testimonio personal de un reconocido médico del club Boca Juniors que se sumó al aval de esas ideas.

Se trata de un nuevo documental llamado "El origen del coronavirus de Wuhan", que indagó sobre dónde se habría iniciado la infección y sostiene que es improbable que la causa de la pandemia se halle en el mercado de animales de la ciudad que le da nombre, como asegura el gobierno de China.

En el canal de YouTube Crossroads, del periódico internacional The Epoch Times, el periodista Joshua Philipp trazó un camino alternativo que conduce al laboratorio de bioseguridad nivel 4 del Instituto de Virología de Wuhan, donde, como agravante, el SARS-CoV-2 podría haber sido un diseño o recombinación de fragmentos de distintos virus para facilitar su ingreso a los humanos, parte del estudio que realiza la científica Shi Zhengli.

El argumento central de Philipp -que en Twitter se presenta como escritor "sobre subversión, guerra sin restricciones y el espionaje manifiesto de China” es que la Covid-19 antes de salir del mercado de Wuhan tendría que haber entrado allí, ya que hay pruebas científicas, según dice, desde el comienzo de los contagios, de que existieron casos que no se vinculan a ese lugar y distintas manifestaciones del supuesto intento de Beijing por controlar cómo se contó el camino del coronavirus.

Philipp rastreó la primera comunicación oficial, un documento del 30 de diciembre de 2019 de la Comisión Nacional de Salud, que hablaba de “ocurrencias sucesivas de casos de neumonía de origen desconocido” y solicitaba a los centros de salud que denunciasen casos similares. Al día siguiente se mencionó el Mercado de Huanan, en Wuhan, que el 1 de enero de 2020 fue clausurado, mientras otro documento gubernamental hablaba de “pruebas evidentes de transmisión entre humanos”.

Tras la desinfección del lugar, algo que en El origen del coronavirus de Wuhan Philipp comparó con “la destrucción de la escena del crimen”, el Instituto de Virología del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de China (CCDC) anunció que “33 de las 585 muestras ambientales del Mercado de Huahan revelaron contenidos del ácido nucleico del nuevo coronavirus". Ante eso,  el Partido Comunista Chino (PCC) concluyó que el virus comenzó en un centro de venta de vida silvestre para el consumo humano.

Días después un artículo de Science con cita a un estudio publicado en The Lancet desafió esa hipótesis. Allí analizaron 41 casos de Covid-19 atendidos en el hospital Jin Yin-tan, el primero de la ciudad destinado a esta enfermedad. Sean Lin, ex director de la rama de virus del Instituto Militar de Investigaciones Walter Reed (WRAIR), interpretó el trabajo para el documental de Crossroads: “Tiene información importante, como que el comienzo de los síntomas en el primer paciente fue el 1 de diciembre y no tuvo relación con el Mercado de Huanan". Otros trabajos posteriores citados en el documental sostienen lo mismo.

La segunda del audiovisual, titulada “La misteriosa secuencia genética”, analizó detalles científicos que indicarían que el virus no fue de transmisión natural de una especie a otra ni de origen espontáneo, sino sintético. El 11 de enero Zhang Yong Zhen, del Centro Clínico de Salud Pública de Shanghai, de la Universidad Fudan, publicó un análisis en Nature en el que notó que el causante de la neumonía atípica de Wuhan “se vincula mucho a los dos virus (CoVZC45 y CoVZXC21)". El documental agregó que esos virus fueron hallados en murciélagos en Zhoushan como parte de una investigación del ejército chino en 2018.

El equipo de Zhang, en realidad, había aislado e identificado la secuencia completa del genoma el 5 de enero, y lo había comunicado a las autoridades. Solo ante el silencio gubernamental la publicó el 11 de enero en Nature. El laboratorio de Zhang fue cerrado poco después. Varios investigadores sostienen esos hallazgos: el virus tenía un 88% de similitud con esas cepas de murciélagos, mientras que mostraba un 79% con el SARS y alrededor de un 50% con el causante del síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS). También se encontró que la proteína de la punta del nuevo coronavirus, que le permite ingresar al cuerpo humano, mostró la peculiaridad de ser igual a la del SARS. “Es difícil ver una proteína que sea 100% idéntica cuando un virus pasa de una especie a otra”, interpretó el hallazgo Lin en Crossroads.

La tercera parte del documental, “Los descubrimientos de la doctora Shi Zhengli”, propuso la posibilidad de que el SARS-CoV-2 sea un producto de laboratorio que por error se escapó de su ámbito de contención.

La otra teoría:

Según el periódico de Reino Unido The Mail on Sunday, el Instituto de Virología de Wuhan sería el centro principal de una posible fuga de coronavirus, debido a que realizaba investigaciones sobre murciélagos de las cuevas chinas.

Ese laboratorio habría realizado estos experimentos financiado por una subvención de USD 3,7 millones del gobierno de los Estados Unidos, según la publicación. La secuenciación del genoma Covid-19 se remonta a los murciélagos encontrados en las cuevas de Yunnan, que al principio se pensó -y todavía es la versión oficial china- que se había transferido a los humanos en un mercado de animales en Wuhan.

Según mostró Clarín, el Instituto Wuhan enumera en su sitio web como socios  a importantes instituciones académicas estadounidenses como la Universidad de Alabama, la Universidad del Norte de Texas, la Universidad de Harvard y la Federación Nacional de Vida Silvestre.

La versión del diario británico menciona que como parte de la investigación en el instituto, los científicos habría desarrollado un coronavirus en un laboratorio y lo inyectaron en lechones de tres días.

Según la versión no verificada de esa publicación, los científicos del instituto podrían haberse infectado después de haber sido rociados con sangre que contiene el virus, y luego pasarlo a la comunidad local, marca el The Mail on Sunday.

Tras mencionar varios testimonios científicos que contradicen esta teoría, el diario agrega que los resultados de la investigación financiada por los Estados Unidos en el Instituto Wuhan se publicaron en varias oportunidades, en 2017 y 2018.

El médico de Boca:

El reconocido profesional del club Xeneize Jorge Batista aseguró haber tenido síntomas propios de Covid-19, pero no ahora, sino que los padeció tras un viaje a China durante los primeros días de diciembre de 2019.

A través de una publicación en Instagram, el histórico doctor de Boca Juniors se mostró enojado con el país asiático por supuestamente haber "ocultado" la enfermdad y relató cómo fueron sus días posteriores al regresar a Argentina.

"Participé de un curso cadavérico en Shanghai los primeros días de diciembre en un hospital universitario. Regresé el 12 de diciembre con fiebre de 37.6, un dolor de garganta como nunca me acuerdo haber tenido y una reacción conjuntival en los ojos. Lo relacioné al estrés y al jet lag porque venía pasado de revoluciones", comenzó relatando Batista.

Y agregó: "Lo más probable es que haya tenido coronavirus!!! Asociando todo lo que pasó después!!!! Muy agradecido a los que lo ocultaron si esto es verdad!!!!!!".

Jorge Pablo Batista (@jpbatista20) • Instagram photos and videos

Fuente: Política Argentina