Tras su visita a Panamá, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el Papa Francisco se refirió a la crisis en Venezuela en su vuelo de regreso.

En ese marco, el argentino rechazó aceptar a Juan Guaidó como presidente de ese país, tal como se autoproclamó: "Sería una imprudencia pastoral y haría daño ponerse de la parte de unos países o de otro. Yo apoyo a todo el pueblo venezolano, que esta sufriendo. Si yo entrara a decir hagan caso a estos países, o a estos otros me metería en un rol que no conozco. Sería una imprudencia pastoral de mi parte y haría daño", aseguró. 

Del mismo modo, Francisco pidió "una solución justa y pacífica para superar la crisis respetando los Derechos Humanos y deseando el bien de todos los habitantes del país".

Por último, expresó su temor: "Me asusta el derramamiento de sangre. Y en esto pido grandeza a los que pueden ayudar a resolver el problema. El problema de la violencia a mí me aterra", sintetizó el religioso.

Cabe recordar que el exembajador argentino en el Vaticano, Eduardo Valdés, habló con la prensa y sostuvo que "el Papa Francisco está trabajando, a través de otros sacerdotes jesuitas, en encontrar una solución pacífica para Venezuela". Además, señaló que "ningún organismo internacional, ni la ONU ni la OEA, lograron encontrar la manera de intervenir Venezuela, que se saquen las caretas y digan que quieren el petróleo".