En cuestión de días, los casos se multiplicaron de 3 a 57 en la Villa 31, en Capital Federal. Además, al igual que otros barrios populares de la Ciudad, como la Villa 1.11.14 y la Villa 21.24, el barrio sufre hace al menos una semana la falta de acceso agua potable. Es el lado oscuro de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta que, a pesar de su presupuesto de primer mundo, no puede garantizar servicios básicos a importantes sectores de la Capital. 

“El Barrio Mugica ya no tiene 3 casos de coronavirus, como el sábado, cuando cortaron el acceso al agua. No, che, ahora tiene 57 contagios confirmados, cin-cuen-ta-y-sie-te, sólo en estos 5 días sin agua: la curva del coronavirus para pobres creció un 1900%, en la villa más emblemática de la ciudad más rica del país”, detalló Levy, referente de La Garganta Poderosa, en un texto en las redes sociales.

Además, sostuvo que en el barrio popular “´aislaron´ a 1357 adultos mayores, que no son tan mayores, porque la gente se muere más joven en los barrios más pobres, de modo que no son tan longevos, pero son igual de vulnerables: todas y todos ellos, cumplen hoy 5 días esperando respuestas, porque no fueron trasladados, ni resguardados de ninguna manera”. 

“No tienen menos problemas que otras abuelas. No tienen menos enfermedades que otros abuelos. No tienen menos derechos que otro ciudadano. Son 1357, que sólo tienen menos plata. Y el agua no aparece. Ni el periodismo. Ni la conmoción. Ya probaron con gritos, con famosos, con dibujitos,pero se ve que le falta punch, porque no prendió”, subrayó el dirigente de la Garganta.

“¿Qué pasaría si la Villa 31 fuera un inmenso geriátrico privado? ¿Qué pasaría si ahí detonarán estos 57 casos en apenas 5 días? ¿Qué pasaría si no hubieran aislado a ninguno de los 1300 restantes? ¿Cómo estarían tratando los funcionarios hoy a esos abuelos?
¿Cómo estarían tratando los medios hoy a sus dueños?. Pues bien, ese gran ´Geriátrico Popular Villa 31, hoy tiene coronavirus, no tiene agua y está durmiendo hacinado´”, describió el líder popular. El silencio de Larreta es absoluto. Cuando se acaba el marketing...