Wiñazki, una vez más, se quiso hacer el picante pero le salió mal. Entrevistando al intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse, Wiñazki pretendió machacar al gobierno de Kicillof y pegarle a los cubanos pero se encontró con una pared. No solo no le siguió la opereta, sino que ratificó lo bien que el gobierno nacional, provincial  y sus ministros están haciendo su trabajo y le dio la bienvenida no solo a cubanos, sino a cualquier ayuda sin importar su nacionalidad.

Ante la pregunta de si el ministro de salud bonaerense, Daniel Gollan había planteado el tema de la ayuda ofrecida por los médicos cubanos y esperando una crítica feroz, recibió una respuesta lapidaria: "Cualquier agente médico puede ayudar y es mejorador".

La respuesta de Nico Wiñazki después de una larga pausa, fue terminar con la entrevista.