Carlos Ariel Corvera, de 25 años, murió ayer tras 12 días de agonía por el incendio de comisaría 3ª de Esteban Echeverría y ya son 9 las víctimas fatales de la peor masacre en comisarías de la historia argentina.

El Ministro de Seguridad de Vidal, Cristian Ritondo, conocía la situación de hacinamiento. La dependencia policial donde se produjo el incendio estaba clausurada por la justicia y a principios de año, el Juez de Garantías, Javier Maffucci Moore, le ordenó “de manera inmediata el desalojo de los calabazos de dicha seccional”.

El máximo responsable de la seguridad en la Provincia no solo desobedeció la medida, sino que sostuvo en una entrevista pública que prefería “presos amontonados, antes que libres”. El incendio no sólo podría haberse evitado si el hacinamiento no se hubiera aceptado o si la clausura ordenada hubiera sido cumplida, sino que se podría haber extinguido de inmediato sin consecuencias: el cuartel de bomberos está a una puerta de distancia.

Corvera, el noveno fallecido, estaba detenido por el intento de robo de una cortadora de césped. La Comisión Provincial Por la Memoria viene denunciando la situación de hacinamiento en las comisarías bonaerenses, donde en los últimos años se incrementó la cantidad de detenciones en dichas seccionales, llegando a superar los 4 mil presos.

El informe de la CPM sostuvo en su momento que cuatro de las comisarías de Esteban Echeverría (dependiente de Lomas de Zamora) estaban prohibidas de ser utilizadas por orden judicial, entre ellas la 3ª (localidad de Transradio), además de la 2ª de Luis Guillón, la 5ª de Canning y la de Nuestras Malvinas. Todas por encima de las 20 personas.

Los bloques de la oposición en la Legislatura Bonaerense vienen exigiendo la presencia de Ritondo para explicar su gestión. Al igual que con el Ministro de Educación, Gabriel Sánchez Zinny, la gobernadora Vidal no cedió ante el reclamo y ordenó un silencio oficial sobre lo sucedido.