Los fiscales brasileñosactuaron deliberadamente y en ocasiones coordinadamente con el juez y actual ministro de Justicia Sergio Moro para perjudicar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y así impedir que la izquierda vuelva al poder en Brasil tras el golpe parlamenteario a Diulma Rouseff, según conversaciones reveladas por el portal The Intercept Brasil.

La nota en cuestión reveló los manejos del ex magistrado (hoy ministro de Justicia de Jair Bolsonaro) y el fiscal Deltan Dallagnol, donde queda reflejada de manera explícita la inteción política de la persecución judicial destatada contra el ex presidente. 

El artículo fue redactado por Glenn Greenwald, quien también dio a conocer las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje estadounidense, mostró los chats de numerosas conversaciones a través de la aplicación Telegram entre fiscales y jueces que confirman las acusaciones lanzadas en su momento por el PT.

Entre los mensajes hay, por ejemplo, una conversación entre Dallagnol, procurador en jefe de la Operación Lava Jato, y otro fiscal en el que se dejaba en evidencia que el objetivo principal era impedir el retorno del PT al poder, y que"rezaban" para que ésto no ocurriera.

Los chats filtrados "más parecen una sesión en la sala de guerra entre operativos y estrategas anti-PT que reuniones de persecutores neutrales", describe Greenwald en su informe.

La nota revela también cómo los fiscales se coordinaron para contraatacar y revertir una decisión de la Corte Suprema que permitía que un diario brasileño entrevistara a Lula en la cárcel poco antes de las elecciones. "La decisión no tiene fecha, entonces podemos programarla después de la elección y aún estaríamos cumpliéndola", sugirió en ese momento el fiscal Athayde Ribeiro Costa, entre otras estrategias. En ese momento, se temía que la aparición de Lula en la pantalla pudiera volcar el comicio en favor del postulante del PT, Fernando Haddad, perjudicando así las chances de Bolsonaro.

Otras conversaciones muestran cómo Moro, luego premiado por el actual presidente, le indicaba en secreto estrategias y consejos a los fiscales que llevaban la causa, filtrando además las nuevas líneas de la investigación, lo que transgredería la obligación de un juez de ser neutral e imparcial.

A través de estos chats se revela además que Dallagnol, el fiscal jefe de la causa, expresaba sus dudas por las dos principales pruebas que lograron la condena a Lula.