Avellaneda abrió fuego y volvió a poner en agenda un tema que pareció apagarse tras la batalla entre el gremio de Camioneros de los Moyano y Francisco "Barba" Gutierrez. Es que Jorge Ferraresi tiene en sus planes municipalizar el servicio de recolección de residuos y rescindir el contrato con la empresa privada que actualmente realiza la tarea.

El último caso en el que se dio una situación similar fue en el municipio de Quilmes que el año pasado se incorporó a los partidos de la región que lo tienen municipalizado desde hace tiempo.

Se trata de Berazategui, Berisso, Ensenada, Ezeiza, José C. Paz, Marcos Paz, Presidente Perón y San Vicente.

La decisión de muchos intendentes de municipalizarlo se basa principalmente en sus bajos costos.

Además de la deficiente prestación de las empresas, como el caso de Covelia, en Quilmes, este servicio se llevaba aproximadamente el 30 por ciento del presupuesto municipal.

En cambio, en aquellos distritos donde la prestación es estatal, el servicio se lleva desde un dos a un ocho por ciento del presupuesto.

La Municipalidad de Marcos Paz, encabezada por el intendente Ricardo Curutchet, registra el menor gasto con sólo el dos por ciento, seguida por Berazategui con el 7,5 por ciento y Berisso con el ocho.

Curutchet había comentado que "lo que en otros municipios del Conurbano se gasta en recolección de residuos, nosotros lo destinamos a la salud pública" y, en este sentido, resaltó que "somos medianamente buenos en esto, al punto que la clínica privada de aquí tuvo que cerrar".

En aquellos distritos donde la prestación es estatal, el servicio se lleva desde un dos a un ocho por ciento del presupuesto. Otros distritos, como Avellaneda (hasta ahora) y La Plata, tienen dividida territorialmente la prestación en una parte privada y otra municipal.

Otra modalidad tiene lugar en General Rodríguez, Ituzaingó y San Fernando, donde el barrido es municipal y la recolección es privada.

Tras anunciar y fogonear la estatización, Ferraresi decidió prolongar por 120 días el contrato con la firma privada y estirar hasta 2016 lo que será un conflicto seguro con camioneros.

Desde el poderoso gremio de los Moyano se encuentran en pie de guerra. Es que se rumorea que el municipio de Lanús podría seguir los pasos de Avellaneda y temen que esto desate un efecto contagio en el conurbano que los ponga contra las cuerdas.

Está claro que la disputa será una vez que las elecciones hayan terminado y todo indica que la batalla tendrá un importante condimento político más que económico.