Concluido el proceso electoral y conocido el número de legisladores que integraran los cuerpos legislativos en todo el país, se inicia la composición de una nueva lista, de escaso conocimiento público pero de alto contenido e interés en los ámbitos políticos. La misma la integran los hombres y mujeres que quedaron fuera de cargos institucionales y que habitualmente se los identifica con el sello de los que vuelven “al llano”.

Entre ellos, hay quienes diseñaron su presente y su futuro en función de la estrategia del gobierno y los sectores concentrados de la economía y pasada la elección, encontrarán allí la garantía para sobrevivir en el sistema político. Otros, retornaran al ámbito privado, a las universidades y/o a sus respectivas profesiones, y continuarán desde allí sus trayectorias políticas militantes.

Un caso resonante de este proceso de búsqueda de “lugarcitos”, sostenido en numerosos cafés y reuniones, es el de Abal Medina. Los relevantes pergaminos de su trayectoria académica no tienen la misma fortaleza cuando se analiza su trayectoria política. La velocidad abrumadora de su ascenso sólo fue superada por su estrepitoso descenso. Tras la confirmación de Bali Bucca que asumirá la banca, Abal Medina vio frustrado el cálculo que le indicaba que el actual intendente priorizaría su distrito para conservarlo en el 2019 y que, de no asumir la banca, podría ingresar en la Cámara Baja.

El “espacio” randazzista sigue amasando el acuerdo político con la gobernadora Vidal y cultivando la amistad del ex ministro Randazzo con Emilio Monzó -actual presidente de la Cámara de Diputados- como garantías de acceso a los medios que le permitan contener a su tropa,

En este sentido, el premio consuelo para Abal –que arañaba desde el segundo lugar en la lista la esperanza de ingresar como Diputado- sería acompañar a Bali Bucca como jefe de asesores del monobloque randazzista. Monzó incluso le habría garantizado la máxima categoría salarial prevista por el estatuto del trabajador legislativo. Afirman además que sus antecedentes académicos y la experiencia legislativa significarían un aporte invalorable a las capacidades del cuerpo de asesores legislativos. Su presencia en las reuniones de asesores elevaría el nivel de discusión académica y técnica en los temas que integran la agenda de las comisiones.

En el entorno de Abal Medina no negaron la información, pero aclararon que buscarán una de las direcciones adjuntas que prevé la estructura del Defensor del Niño de la Nación cuya designación se encuentra en plena definición.

En definitiva, los operadores del randazzismo resolverían una cuestión que les insume buena parte de su tiempo y dejarían tranquilo al actual Senador (suplente) con su continuidad en el ámbito político, cuyo tránsito evidencia un ciclo que encuentra jefaturas en ambos extremos: de jefe de gabinete de la Nación a jefe de despacho en la Cámara de Diputados.