Tras conocerse las reuniones entre la Gobernadora provincial y Massa para negociar diferentes cargos en la Cámara de Diputados, la UCR puso el grito en el cielo y exige un encuentro con la mandataria bonaerense para que se escuchen sus reclamos y propuestas en la votación del Presupuesto.

Los principales referentes de la Unión Cívica Radical (UCR) en la provincia de Buenos Aires como el vicegobernador Daniel Salvador, el senador Carlos Fernández, y el diputado Maximiliano Abad, se reunirían con la gobernadora María Eugenia Vidal con el objetivo de ser escuchados por su principal aliado (el PRO), rascar algún cargo y expresar sus reclamos.

Uno de los temas que esperan hablar los radicales es por más y mejores cargos en la administración pública de la Provincia de Buenos Aires.

“Todo lo que se negocia con los demás espacios es en detrimento de nosotros, nos tenemos que conformar con medio ministerio (en referencia a la cartera de Ciencia que conduce Jorge Elustondo, el único ministro radical) y encima cuando se habla de un espacio para negociar el presupuesto con otras fuerzas políticas es un lugar en el que hay un radical”, se quejó un legislador boina blanca, sin ser de los más críticos ni rupturista, en declaraciones reproducidas por La Tecla.

Se refiere a la Defensoría del Pueblo. Esa silla el oficialismo está decidido a entregarla a la oposición. La pide con insistencia Sergio Massa, pero el PRO la tiene reservada como zanahoria para atraer voluntades peronistas que permitan aprobar el presupuesto, que por tener endeudamiento necesita el visto bueno de los dos tercios.

La Defensoría es ocupada actualmente por Enrique Honores, radical, quien quedó a cargo desde la salida por vencimiento de mandato de Carlos Bonicatto. El radicalismo quiere conservar el lugar, incluso con la continuidad de Honores. “No sólo no nos dan sino que nos quitan lo que tenemos”, trinan en la UCR.

Mientras se habla mucho de los acuerdos extrapartidarios para tener lo antes posible la Ley de Leyes y la Ley Impositiva, en Cambiemos comienza a sentirse un ruido interno, que hasta ahora había quedado silenciado, y se expresará en esa reunión a concretarse en breve.

No deja de ser una situación incómoda para el vicegobernador Daniel Salvador, quien debe hacer equilibrio entre la institucionalidad y su pertenencia al Ejecutivo, y los reclamos cada vez más fuertes desde el seno del partido centenario.