Acompañada por su vice Daniel Salvador y el titular del radicalismo, Ernesto Sanz, Vidal se reunió en el Comité Nacional de la calle Alsina, donde los nuevos y reelectos jefes comunales los aguardaron durante casi una hora.

La gobernadora electa fue recibida por el diputado nacional y presidente de la UCR bonarerense, Ricardo Alfonsín, quien fue uno de los más férreos opositores a la alianza con el PRO, sellada en la convención radical de Gualeguaychú.

"Gobernar en equipo" fue la frase más pronunciada por Vidal durante el encuentro que tuvo para los radicales el doble propósito de hacer una demostración de fuerza hacia el interior de Cambiemos y apaciguar cierta desconfianza que aún anida en sectores de la UCR respecto a cómo será la distribución de cargos, tanto en el gobierno provincial como en una hipotética administración nacional en manos de Mauricio Macri.

"Nos espera una enorme tarea, de mucha responsabilidad con los vecinos de la provincia que se animaron y vieron que se podía vencer la resignación y que le pusieron un voto a la esperanza", arengó Vidal frente a los 41 actuales y futuros jefes comunales, a los que convocó a trabajar sin "internismos" para la provincia y llamó a militar con "compromiso" para la victoria de Macri.

Tras el acto y por lo bajo algunos operadores radicales dejaron trascender su descontento por la hasta hora nula presencia de correligionarios en el futuro gabinete de Vidal y achacaron a Sanz (quien fue señalado por Macri como su eventual ministro de Justicia) haberle "entregado todo al PRO" y de "correr" a Ricardo Alfonsín (titular del partido en la provincia) de la mesa de negociaciones.

Por pedido de Macri, Sanz y Salvador serán los únicos interlocutores radicales en suelo bonaerense y los encargados de “negociar” y "sintetizar" las demandas del partido ante los reclamos que puedan existir, tanto en la distribución de cargos en el Gabinete, como en la Legislatura, informaron fuentes partidarias.