Así surge de un informe realizado por la Defensoría del Pueblo bonaerense, que mide la suba de precios en 27 ciudades de la provincia de Buenos Aires. En junio, la inflación fue del 3,69%, el registro más alto del año. 

En el primer semestre del año, la suba fue del 17,3% lo que proyecta una inflación superior al 30% para todo el 2018. En ese período, algunos alimentos crecieron entre 50% y 80%. 

Según la Defensoría, los rubros que más subieron fueron: yerba mate (81,19%); el postre de chocolate (79,29%); la lechuga criolla (66,27%); y la batata (57,03%). Al observar los rubros, las panaderías fueron las que más aumentaron los precios, con el 53,63%, seguidas por las conservas (31,46%); las frutas y verduras (24,21%); almacén (24,15); y carnicería (12,21%). 

"Para los sectores más vulnerables, la harina y sus derivados son productos indispensables para su alimentación, ya que con un bajo costo pueden cubrir las necesidades diarias. Nuestro estudio muestra que estos aumentos son otro duro factor que golpea con fuerza a los que menos tienen", advirtió el massista Guido Lorenzino, defensor del Pueblo. 

Lorenzino siguió con su mirada sobre la complicada realidad social: "Estos indicadores, que hablan de grandes subas para los productos que más se necesitan, se suman a los incrementos desproporcionados de las tarifas de los servicios públicos, lo que muestra la grave situación que atraviesan las personas económicamente más vulnerables", describió.