Hasta hace unos meses, la gobernadora María Eugenia Vidal negaba el impacto de la inflación. De hecho, les ofreció a los docentes y a los empleados estatales un aumento salarial del 15% y sin cláusula gatillo, cuando todos los indicadores daban cuenta de una suba de precios superior al 30%. En el caso de los maestros, Vidal sigue sin querer aumentar la propuesta del Gobierno. 

Todo cambio luego de una semana en la que el dólar subió de manera descontrolada y puso en jaque a la sociedad. La divisa norteamericana cerró cerca de los 39 pesos, luego de estar por arriba de 41. Los movimientos del dólar detonaron una crisis política en el país. 

Ahora, Cambiemos buscará que la crisis política no se convierta en una social. La suba del dólar disparará la inflación, en alza desde enero. De hecho, se espera subas superiores al 4% en agosto. La segunda parte del año será muy dura para los ciudadanos. 

Atenta a las encuestas, Vidal quiere que sus funcionarios sobreactúen preocupación por la inflación y por la pobreza, que crecerá en 2018. La gobernadora mandó a los medios aliados (La Nación, Clarín e Infobae) a que hicieran trascender reuniones de último momento que giraron, supuestamente, sobre la necesidad de políticas específicas en el plano social. 

Vidal necesita mostrarse hiperactiva en el tema, para evitar pagar el costo político de una nueva devaluación. Según La Nación, le pidió a su ministro de Economía, Hernán Lacunza, una reasignación de recursos de 1000 millones de pesos destinados a los sectores vulnerables. Para una población superior a los 10 millones de personas, se trata de una partida muy modesta. En la era del marketing, Vidal busca el golpe de efecto, antes que la acción concreta. Lejos quedaron los días en los que la gobernadora defendía el rumbo económico de Mauricio Macri: ¿No sabía que generarían más pobreza?