El lanzamiento del Frente de Unidad Ciudadana tuvo una multitud que colmó Arsenal y las inmediaciones. Mucha militancia suelta, muchos organizados y hasta imágenes de fiesta y comunión popular.

El acto de lanzamiento del Frente de Unidad Ciudadana que encabezó CFK ayer en el estadio de Arsenal de Sarandí dejó múltiples aristas para reseñar. Entre ellas, el condimento de fiesta popular que no se ve frecuentemente en la política, en un país en el que los dirigentes habían dejado de enamorar a los millones de argentinos desde hace años.

Con el estadio colmado, los miles y miles (algunos aventuraron que cerca de 100 mil) que se acercaron a Arsenal para escuchar a Cristina comenzaron a apostarse en las cuadras de alrededor. Hubo entre 4 y 5 cuadras de gente que no logró ingresar y que se quedó en las calles para escuchar y ver en pantalla gigante el acto.

El lugar, elegido estratégicamente por su emplazamiento en un territorio amigo, el del intendente Jorge Ferraresi, además permitió ver escenas de amor pocas veces vistas hacia una dirigente política. Muchos llorando, muchos riendo. Todos escuchando.

Con la premisa de dejar lugar primero a la militancia suelta que se acercó masivamente, "los empoderados" que le dicen muchos, varias fueron las organizaciones que tomaron un rol secundario. Incluso varias se quedaron al fondo y otras afuera.

De hecho no fueron pocos los que remarcaron que los improvisados cantitos reflejaban el contenido silvestre de la militancia que se dio cita en el estadio.

Además, en esa masa de gente que se acercaba por su cuenta, se capturaron imágenes de compañerismo y hermandad que asombraron. Por caso vale para muestra la del tren que recorrió casi a paso de hombre el lugar del acto y tocando bocina para saludar a los asistentes.

Momentos de un día en que la política y los ciudadanos confluyeron en tiempo y espacio.