La mandataria provincial y el referente del Frente Renovador se verán las caras una vez más para intentar sellar un pacto para el presupuesto del año que viene y el reparto de cargos institucionales. El acuerdo depende de otras fuerzas políticas las que ponen en jaque lo pactado.

Tras la última reunión celebrada la semana pasada entre la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y el diputado nacional Sergio Massa, para abrir un diálogo para el presupuesto de 2017 y diferentes temas de seguridad, ambos dejaron para más adelante el reparto de las autoridades en la Cámara de Diputados.

Vidal propuso a Manuel Mosca para reemplazar en la presidencia al massista Jorge Sarghini. Massa retrucó que, ante la insistencia de Sarghini de volver a la banca sin un cargo, su candidato para la vicepresidencia es Rubén Eslaiman.

El nombre que barajaban en Cambiemos como posible era otro y la propuesta del tigrense no dejó de sorprender. Eslaiman es un as  en las luchas legislativas que los oficialistas no ven con buenos ojos.

En el encuentro de esta semana, la Gobernadora y el diputado nacional tratarán de cerrar el acuerdo por la votación del Presupuesto, además de comenzar a conversar sobre otros lugares libres que el massismo apetece.

Además intentarán sellar el recambio legislativo que vuelve a dejar en tercer lugar al peronismo, aunque éste podría ejercer la primera minoría si se propusiera llegar a la unidad.

Pero cambiar las autoridades de Cámara es una decisión que excede a Vidal y Massa, ya que necesitarán de un acuerdo más amplio para concretarlo. El tema es así: las autoridades fueron elegidas por dos años y no hubo cambio de reglamento interno, por lo tanto el enroque necesita de renuncias.

Si Sarghini renuncia a la presidencia, Mosca ascendería derecho a la ese lugar y subirían al cargo inmediato superior los subsiguientes vicepresidentes; por lo cual el massismo se quedaría sin nada. Para concretar el acuerdo de palabra del año pasado se debe, entonces, requerir la renuncia de todas las autoridades y que, ante la acefalía, asuman nuevas.

Es decir que no sólo Sarghini y Mosca deben demitir del cargo, sino también el vice primero Marcelo Feliú (FpV-PJ), el vice segundo Leonardo Santiago (FAP), y la vice tercera Patricia Cubría (Peronismo para la Victoria) Es efecto, no es para nada fácil la imposición del acuerdo preestablecido entre Cambiemos y el Frente Renovador. Habrá que negociar un poco más.