Mauricio Macri perdió en cuatro de los seis distritos del conurbano que Cambiemos había le había sacado al Frente para la Victoria en las elecciones del 25 de octubre.

El caso más llamativo de votos cruzados se vivió en Quilmes. Allí el Presidente electo cayó con Daniel Scioli por más de diez puntos, 55,06% (195 mil votos) a 44,94% (159 mil). Pero en octubre, el cocinero Martiniano Molina le había sacado el municipio a Francisco Gutiérrez (FpV) por una cifra similar.

Aunque por un margen menor, en Lanús también perdió Macri contra Scioli, 51,66% (154 mil votos) a 48,34% (144 mil). El jefe comunal electo, Néstor Grindetti, se había hecho con el municipio al derrotar al candidato de La Cámpora, Julián Álvarez, por pocos votos. Igual suerte corrió en San Vicente, donde el Jefe porteño perdió (48,21%) con el Gobernador (51,79%), pese a que Mauricio Gómez le había ganado la elección al titular local de la ANSES, Diego Barralle.

A estos tres distritos de la tercera sección se suma el caso de Pilar, al norte del conurbano. El Ingeniero perdió ahí por casi cinco puntos (52,48% a 47,52%) con el recientemente graduado en Comercialización. En octubre,

el barón saliente, Humberto Zúccaro, perdió el trono con Nicolás Ducoté.

A contrapelo de los casos anteriores, en Morón y Tres de Febrero el balotaje sí estuvo en sintonía con la primera vuelta. En el distrito de los derrotados Sabbatalla, Mauricio sacó el 54,73%, unos 115 mil votos, que se corresponden con la anterior victoria de Ramiro Tagliaferro. Y en las tierras del caído Hugo Curto a manos de Diego Valenzuela, el Mandatario electo alcanzó el 52,37% (115 mil votos).

Una posible explicación al fenómeno de los votos cruzados en Quilmes, Lanús, San Vicente y Pilar puede estar en que, a diferencia del balotaje, en la primera vuelta lo que primó fue el rechazo a las gestiones minucipales. En ese marco, los candidatos de Cambiemos, que en su mayoría venían de afuera de la política, tuvieron la virtud de capitalizar la demanda de renovación comunal. Que Macri no se haya impuesto ayer en los municipios donde sus postulantes sí lo hicieron en octubre, indica que la disconformidad estuvo en la administración de los pagos chicos. El FpV y el PJ en general, deberá analizar estos números con atención y sacar conclusiones al respecto.