Un enfrentamiento entre el hijo de Emilio Pérsico y un grupo de cooperativistas del Programa Argentina Trabaja de La Plata se viralizó en las redes sociales, dejando al descubierto conductas y practicas muchas veces denunciadas.

La contundencia de las imágenes y el contenido del intercambio verbal entre Facundo Pérsico y los trabajadores de una cooperativa desmienten el discurso que desde la organización social ubica a los humildes y los trabajadores como el corazón de la patria, que nace y renace desde el barro de las patriadas populares.

“Tendrías que llamar a mi viejo (Emilio Pérsico) y agradecerle todo lo que te dio”, “Vos no sos un asociado, sos un empleado” manifestó el joven Facundo Pérsico, sintetizando a la perfección el paradigma de la política social que asume a sus destinatarios como objetos y no como sujetos de derechos. Es más, el derecho de los cooperativistas de manifestar su disconformidad es negado porque el ejercicio de ese derecho se lo “deben” a Pérsico.

No haber obtenido las bancas deseadas en la legislatura provincial y en los consejos deliberante hizo estallar una crítica contenida a la fallida estrategia electoral. Se sabe que lo que estalla por arriba estalla abajo, y más aún, que cuando estalla abajo lo de arriba se hace trizas. La construcción del Movimiento Evita cruje de piso a techo.

El manejo de recursos estatales es el factor que continúa aglutinando o manteniendo viva a la organización. La totalidad de esos recursos provienen de convenios suscriptos entre la organización y su pata cooperativa –la CTEP- y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación conducido por la bella Carolina Stanley. La magnitud de los recursos y el nivel del acuerdo político, económico y administrativo ha sido tal que, con ironía popular, fueron rebautizados como Movimiento Carolina por el resto de organizaciones que vieron reducidos el acceso a las políticas públicas del gobierno macrista.

Como publicaron los grandes medios de comunicación el Gobierno de Macri negocia con las organizaciones el pago de un bono de navidad. La eficiencia del mundo privado trasladada a la política social impone que pagar un bono para garantizar la paz social es la mejor inversión posible.

La cercanía de este acuerdo obliga a las organizaciones sociales que controlan Cooperativas de Trabajo a actualizar la documentación, las actas, la rendición de cuentas y las obras realizadas. En ese marco, se produce el episodio entre el hijo de Persico y una cooperativa de La Plata que se negaron a validar la nueva composición de la comisión directiva de la Cooperativa (con personas que nunca fueron asociados ni trabajadores), y cuya tarea principal es firmar los cheques e informes que validan la recepción y el destino de los fondos que le fueron asignados. Las justificaciones que enviaron desde el Movimiento Evita para dar su visión de los hechos no hicieron más que reforzar sus contradicciones, pues solamente daban cuenta de todo lo que la organización había hecho por ese grupo de cooperativistas en el pasado.

Para el Movimiento Evita, en lo que respecta exclusivamente al programa Argentina Trabaja el cambio de gestión significó mayor autonomía. Si en la gestión de Alicia Kirchner se incrementaban los controles desde el área central, con recurrentes controles y operativos territoriales para observar el manejo de los fondos, el gobierno de Cambiemos le ha concedido el manejo discrecional de los recursos. Para el PRO es una tercerización a cuenta de la gobernabilidad que significa contener los reclamos populares. El programa es igual que antes, pero ahora tenemos más libertad reconocen en el Evita.

Los últimos sucesos indican que deberán acusar recibo, políticamente o a los golpes, que los cooperativistas son trabajadores que defienden sus derechos y están dispuestos a hacerlo contra todo aquel que lo ponga en riesgo, sea funcionario PRO, militante popular o hijo revolucionario.