Aunque el resultado era predecible, constatar que el Frente Renovador ni siquiera superó el 1% en las PASO porteñas, fue un golpe de efecto importante. Para colmo de males, lo que pasa en la capital se replica hasta el cansancio en los medios y eso imposibilita esconder el papelón debajo de la alfombra. Sobre todo cuando ya no se cuenta con el apoyo del Grupo Clarín y TN hasta se mofa del precandidato.

La imagen de una parrilla con poco carbón tomada desde el improvisado bunker de campaña de Guillermo Nielsen se convirtió en objeto de burla en las redes sociales. Hasta los zócalos de TN deliraban al precandidato massista que se quedó afuera de las generales al no superar el piso mínimo de votos.

“Massa no me soltó la mano”, aseguró el economista devenido en precandidato. Aunque el tigrense nunca se hizo presente, ni siquiera para reclamar un choripán.

Es que, supuestamente, Sergio Massa se encontraría por esas horas en Neuquén donde se sacaría la foto con el ganador de la elección provincial. Pero el líder del Frente Renovador no estuvo en el escenario del Movimiento Popular Neuquino (MPN) junto a Omár Gutiérrez, quien cantó victoria con el 37,81%.

Si bien la versión oficial fue que la ausencia se debió a que las cenizas del Calbuco cancelaron los vuelos, la sensación es que lo del volcán es puro humo.

Por empezar, el acuerdo que había gestado el líder del Frente Renovador con el MPN, en realidad fue con el petrolero Guillermo Pereyra. Pero el sindicalista perdió por más de 20 puntos la dirección del partido neuquino a manos de Gutiérrez, en agosto del año pasado.

Una posible lectura sugiere que, si bien en las últimas semanas se relanzó el acuerdo entre ambos partidos, la dirigencia del MPN prefirió no pegarse a un presidenciable que viene cada vez más en baja. Después de todo, para cualquier gobierno provincial la relación con el ganador nacional puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de la gestión. De qué sirve mostrarse con un virtual perdedor.

Entre la foto fallida en el triunfo de Neuquén y el bochornoso fracaso de Nielsen en la Ciudad, Sergio Massa termina el fin de semana debilitado. En este contexto, las presiones para que el tigrense deponga su aspiración por la Rosada y vaya por la Gobernación son cada vez más fuertes, en especial del sector empresario (Grupo Clarín entre estos) que ve en Mauricio Macri la opción presidenciable más sólida.

Por su lado, la dirigencia política renovadora todavía es paciente y no expone los deseos de bajar al diputado nacional a la Provincia. Por ahora todo está centrado en el acto del viernes en Vélez. Confían que un estadio repleto podría relanzar a Massa en el plano nacional. De hecho, entre manos se traen un anuncio que podría darle un gran aire al precandidato del Frente Renovador. Por lo pronto, las elecciones de ayer complicaron el panorama. Toda la expectativa se concentra en el 1 de mayo.