En el municipio de La Plata, gobernado por el intendente de Cambiemos Julio Garro, la estrategia discursiva sobre “la transparencia” del oficialismo choca con la realidad. Dentro la estructura local, una funcionaria de su riñón viene siendo fuertemente cuestionada por casos de “maltrato laboral” y la ubicación de familiares en la gestión.     

Según una investigación de “Diario Contexto”, la Subsecretaria de Educación, Marcela Canuti, ingresó al Municipio de la mano de Javier Mor Roig, concejal de Cambiemos y uno de los hombres más influyentes dentro del Municipio. Por ser jubilada en provincia de Buenos Aires, tras desempeñarse como inspectora general en la localidad de Necochea, hoy es subsecretaria ad honorem, ante la incompatibilidad de cargos.

Sin embargo, encontró otras formas de sacar provecho de la situación: dentro de la Subsecretaría nombró a dos de sus cuatros hijos, a su nuera –con un cargo administrativo y otro en el Centro de Formación Profesional, que funciona dentro del Pasaje Dardo Rocha– y a allegados; todos ellos, ingresando en mejores condiciones laborales que muchos trabajadores municipales con carrera en el área.

Una serie de casos exponen el mecanismo que ha llevado a cabo Canuti, una combinación entre atropellos hacia sus subordinados y la elección de personas conocidas en cargos del Estado municipal.

Acorde a la investigación, Emma Barchine era la directora de la Casa del Niño Ricardo Rojas de Gonnet cuando el 26 de diciembre fue notificada de que sería apartada de su cargo. Los argumentos esgrimidos desde la Subsecretaría eran que había que “premiar” a una directora de menor categoría próxima a jubilarse, ascendiendo a una dirección de primera. Esa mujer, Sonia de Castro, es muy allegada a Viviana de Cecco, inspectora de Enseñanza de La Plata. De esta forma, sin explicación alguna, Barchine sufriría una rebaja de su cargo y la consecuente disminución de sus ingresos.

Otro de los casos más resonantes dentro de la Subsecretaría fue el intento de deshacerse mediante un traslado sin previo aviso de una cuadrilla de trabajadores que realizaba tareas de mantenimiento dentro de las escuelas, lo que generó un gran repudio por parte de los trabajadores. Dentro de este grupo había delegados y el accionar de Canuti desconocía las leyes laborales y sindicales.

Tras la intervención de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y el Sindicato de Trabajadores Municipales de La Plata (STMLP) que abogaron por sus representantes gremiales, permanecieron dentro de la Secretaría, bajo el ala de Cultura comandada por Gustavo Silva, trabajando ya no en Educación, sino en el Pasaje Dardo Rocha.

La situación alrededor del accionar de la Subsecretaría de Educación de la ciudad describe un modus operandi de aprietes y nepotismo como forma de hacer gestión. Lo expone el miedo de las autoridades escolares a hablar por las futuras represalias que eso conlleva.