El sector más díscolo de los radicales, encabezados por el ex vicepresidente de la Nación Julio Cobos y diputado nacional Ricardo Alfonsín, quedó luego de la convención nacional del último sábado en una clara desventaja frente al ala que lidera Ernesto Sanz. Sin embargo, buscan recuperar terreno en la convención provincial a desarrollarse el 11 de abril.

No obstante el radicalismo rebelde reconozca que no “hay vuelta atrás” respecto del resultado de la votación de Gualeguaychú y la alianza con Mauricio Macri a nivel nacional, se resiste pese a las presiones a dar de baja a su postulante a gobernador de Buenos Aires, el diputado nacional Miguel Bazze.

Es que en terreno bonaerense, el acuerdo entre el PRO y Ernesto Sanz se traduce en la postulación para ese puesto del intendente de San Isidro Gustavo Posse, que se posicionó como el candidato natural del mendocino para competir en la interna de agosto frente a María Eugenia Vidal, la candidata del jefe de gobierno porteño a suceder a Daniel Scioli.

Si bien desde el entorno del sanisidrente salieron a presionar para que el alfonsinista baje su candidatura, hasta el momento eso no sucedió. No obstante ello, Bazze no realizó desde que se definió el acuerdo con el PRO apariciones mediáticas ni en las redes sociales, lo que podría esconder una declinación a competir en la interno con Vidal y Posse dado que ha quedado muy debilitado. Mientras que la renuncia de Julio Cobos a la candidatura a la presidencia de la Nación no sería para el ricardismo de mucha ayuda.

En declaraciones a la prensa, el diputado cobista Héctor “Cachi” Gutiérrez –otro de los anotados que quedó cai sin chances-, aseguró que una declinación de Bazze “sería lo más lógico y lo que podría pasar”, pero todavía no hay una notificación oficial. En consecuencia, “Cachi” le tiró a Sanz la responsabilidad de tener su propio candidato para esa lista. “Seguramente el sector que impuso su voluntad en la convención buscará algún representante”, afirmó.

Para la convención provincial,  el alfonsinismo se encontraría en una mejor posición que sus rivales dado que necesitaría juntar 30 votos, lo cual no sería un inconveniente. De lograrlo tendría junto al cobismo la última palabra. La mayoría de los sectores internos rechaza que Posse sea el representante radical en las PASO dado que le facturan, básicamente, sus constantes salidas e ingresos al centenario partido, por lo que debería buscarse un candidato propio para acompañar a Sanz. Pero hasta el 11 de abril aún falta correr mucha agua bajo el túnel.