Desde hace semanas el foco de preocupación en la provincia de Buenos Aires se trasladó del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que atraviesa una “mesa alta”, al interior donde los casos de coronavirus se duplicaron con velocidad.

Uno de los ejemplos es el distrito de General Madariaga, donde hay donde hay 320 contagios de COVID-19, de los cuales 131 están activos, y el Hospital municipal atravesó dos semanas con la terapia al 100%.

Ante esta situación, la directora del Hospital Municipal, Patricia Villafañe, reveló que el plantel sanitario “está al borde del colapso” y sin “posibilidad de recambio”.

“Estuvimos dos semanas con la terapia al 100%, estoy en una encrucijada, no encuentro las palabras ni la manera de hacer reaccionar a la gente”, dijo en contacto con Pinamar Diario.

La profesional de la salud relató que hay dos oficinas administrativas cerradas en el Hospital por contagios, hay tres enfermeras que dieron positivo de coronavirus y una médica que corrió con la misma suerte.

“El sistema de salud se está dando la cabeza contra la pared porque se ve como todos estamos todos al borde del colapso, no tenemos equipos de recambio, estamos haciendo todo lo que podemos y más pero estamos en riesgo permanente”, señaló.

Vale destacar que el intendente radical Esteban Santoro a principio de agosto restringió la circulación con Pinamar –que registró 118 casos en los últimos 7 días- pero luego dio marcha liberando otra vez el ida y vuelta de vecinos.

En ese sentido, Villafañe le dio trascendencia a la decisión al marcar que “venimos pidiendo restringir la circulación entre Madariaga a Pinamar” y destacó que si eso no sucede “no van a parar los contagios”.

“El aumento (de casos) es terriblemente grande, circula gran cantidad de gente, no se usa el barbijo, se reúnen, toman mate y no respetan la distancia social. Es algo que preocupa mucho”, cuestionó.

Villafañe se mostró frustrada por esa situación y relató que “llevo días preguntándome de que manera hacerle entender a la gente la situación que estamos atravesando, algunos siguen diciendo que el virus es mentira”.

“Es muy difícil estar en este lugar, nos exigen a nosotros y no podemos más, dónde está la empatía con los médicos, estoy detonada, estoy furiosa y muy enojada”, se quejó.