El Gobierno le pagó a Transparencia Electoral, una ONG dirigida por Leandro Querido, empleado del Ministro Frigerio en el Ministerio del Interior y del GCBA en la Legislatura Porteña, para que "audite" el polémico escrutinio provisorio bonaerense.

Una ONG Transparencia Electoral, dirigida por Leandro Cesar Querido fue la encargada de difundir un informe que hablaba de la transparencia del escrutinio provisorio bonaerense. A pesar de las denuncias y de las sospechas, la organización del tercer sector dijo que todo estaba en orden.

La organización civil para dar su veredicto realizó una "auditoría" del escrutinio provisorio, es decir, que evaluó el trabajo del Correo y de Indra“.

Según publicó el portal El Disenso, Leandro Cesar Querido actualmente posee tres empleadores activos según ANSES y AFIP: La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, contratado desde enero de 2014, la Universidad de Buenos Aires, contratado desde noviembre de 2015 y el Ministerio del Interior, contratado desde septiembre de 2016.

De hecho, al estar contratado por Rogelio Frigerio en relación de dependencia, los aportes patronales de Querido al 21 de agosto de 2017 los abona el Ministerio del Interior.

Por lo tanto Querido, el titular de “Transparencia Electoral“, es un empleado actual del Ministerio del Interior que conduce Frigerio y también de la Legislatura de CABA, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta.

Según contaron, Querido es un asiduo concurrente al despacho de José Adrián Pérez, el “Secretario de Asuntos Políticos e Institucionales” de Frigerio, un ex Lilito que abandonó el ARi luego de la derrota del 2011 para unirse al Frente Renovador de Massa, a quien abandonó por Cambiemos al ganar las elecciones.

Además es un activo militancia “AntiK” desde sus redes poniéndole “me gusta” a publicaciones contra el gobierno kirchnerista, replicando memes, informando con un marcado sesgo y faltando a la verdad en varias ocasiones, como puede verse en los artículos de otro de sus emprendimientos, la pagina Noticias Electorales, desde donde ofrece ficción política con títulos grandilocuentes como “Gato 1 vs Yegua 0“.

Es decir, que para "garantizar" la transparencia del recuento, Frigerio le pagó a la ONG de un empleado suyo que además es un activo militante político. Imparcialidad cero.