Los más de 4 puntos de diferencia entre María Eugenia Vidal y Aníbal Fernández le dieron un envión inesperado al espacio Cambiemos a nivel de las intendencias bonaerenses.

En toda la provincia, Cambiemos se quedó con 64 intendencias; el FpV con 58; y el UNA massista con 10.

Sin embargo, desde la UCR ya hacen el desagregado sobre cuántos de esos gobiernos municipales les pertenecen puramente al radicalismo.

Según los cálculos de los boina blanca, la UCR pasaría de manejar 17 a 36 intendencias propias.

"Arranca un nuevo tiempo. A muchos ya pude saludarlos, pero lo que abunda no daña: felicitaciones a los Intendentes del radicalismo electos en Provincia", tuiteó el diputado nacional bonaerense Ricardo Alfonsín, quien era uno de los que más resistió el pacto con el PRO de Mauricio Macri celebrado en la convención de Gualeguaychú.

Con su fuerte en las zonas rurales, el radicalismo entonces a punta a resucitar de la mano de la gran elección de Vidal, que multiplicó casi por tres las intendencias que manejaban.

En Berisso se impuso un radical histórico como Jorge Nedela; el veterano Miguel Lunghi en Tandil; y también en Arrecifes.

En Tandil, Lunghi derrotó al candidato del FpV Pablo Bossio, hermano del titular de Anses Diego Bossio.

También se impuso Alejandro Federico en Suipacha; Claudio Rossi en Rojas; Oscar Cappeletti en Brandsen; Gonzalo Peluso en Magdalena; Calixto Tellechea en Ameghino; Raúl Salas en Carlos Tejedor; Víctor Aiola en Chacabuco; Erica Revilla en General Arenales; Salvador Serenal en Lincoln; Miguel Fernández en Trenque Lauquen; Pablo Zubiaurre en Ayacucho y Esteban Reino en Balcarce; entre otros distritos que incluyen a Rauch, Lezama, Mar Chiquita, Pellegrini, Dorrego, Lamadrid y Lobería.

Así, si bien todavía está sólido el pacto con el PRO bajo el sello de Cambiemos, algunas radicales como Alfonsín se entusiasman con que esa base de intendentes sea el piso para que la UCR vuelva a tomar el volumen que perdió a partir de la crisis de 2001.