Por estos días, en el Gobierno de María Eugenia Vidal, en Buenos Aires, ponen atención a una movida del peronismo provincial que podría significar una clara derrota del macrismo en el principal distrito del país. Furiosa, Vidal quiere prohibir la jugada con un decreto. 

Según trascendió, en el justicialismo piensan en la siguiente estrategia: armar una fórmula provincial de unidad, que reúna a todos los espacios peronistas (kirchnerismo incluido), y que esa boleta vaya junto con la del peronismo kirchnerista y también con la de Alternativa Federal. 

Si eso ocurriera, las chances para Vidal disminuirían mucho al enfrentar a nivel local a un peronismo unido y sin posibilidades de segunda vuelta. 

Ante ese escenario, Vidal estudia dos alternativas. Un decreto provincial, prohibiendo esa situación, o uno nacional, modificando la ley electoral. El problema son los tiempos y el fondo de la cuestión: el Gobierno estaría cambiando las reglas de juego en medio del partido. Y vale recordar lo siguiente: se trata de una jugada que Cambiemos utilizó en Jujuy, cuando Gerardo Morales se presentó a gobernador junto a las boletas presidenciales de Mauricio Macri y a las Sergio Massa. ¿En 2015 valía y ahora es una trampa?